(Parte 2) Dónde estaban los zapatistas del EZLN en estos años de barbarie neoliberal? ¿Y dónde AMLO?

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¿Dónde estaban el EZLN y el zapatismo durante el gobierno de Calderón y su guerra contra el pueblo? ¿Y dónde estaba AMLO?

El sexenio de Felipe Calderón no sólo nació producto de un fraude electoral, también se desarrolló en medio de la crisis capitalista global del 2008-2009; durante su gobierno las agresiones contra las organizaciones sociales y políticas de izquierda continuaron, pero ahora la violencia alcanzó a los no organizados, a comunidades y personas sin participación política. Calderón, en acuerdo con los sectores más retrógrados de la burguesía, desató una guerra contra el pueblo oculta bajo el supuesto combate al narcotráfico. Esta guerra se desplegó en el campo y la ciudad pero se ensañó principalmente contra los pueblos indios, los jóvenes y las mujeres. La guerra alcanzó dramáticamente a las comunidades zapatistas, sólo basta una breve revisión de su página web para conocer las decenas de denuncias que comunicaron las Juntas de Buen Gobierno zapatistas ante las agresiones por parte de diversos grupos paramilitares, gobiernos locales, y miembros de partidos políticos de todos los signos, particularmente del PRD, PAN, PRI y Verde.

La guerra tenía como objetivo no sólo legitimarse tras el fraude electoral, sino sobre todo desmantelar el tejido social, desgarrar a las comunidades y pueblos, afianzar el control territorial por parte de las grandes empresas y corporaciones, ejecutar proyectos y megaproyectos mineros, carreteros, eólicos, profundizar el control social de barrios y trabajadores, etc. Se trató de una guerra contra el pueblo que permititó profundizar el despojo de los recursos naturales al tiempo que buscó desmantelar las organizaciones sociales y políticas de izquierda y a todo aquel que estuviera en posibilidades de resistir.

Dos botones de muestra de esta guerra multidimensional y social de despojo y control, son los casos del SME y de la Guardería ABC. En octubre de 2009 Calderón decretó la extinción Luz y Fuerza del Centro, dando con ello un artero golpe contra una de las organizaciones de trabajadores más democráticas y combativas, con todo y sus profundas contradicciones internas, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME). Con este golpe se dejó de la noche a la mañana a más de 40 mil trabajadores sin empleo.

La tragedia no se quedó con los trabajadores, sino que alcanzó a los niños y niñas de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, quienes murieron en un incendio producto de la corrupción, el nepotismo estatal y el avance de la privatización de los servicios públicos. Madres y padres de la guardería ABC han recibido desde entonces la palabra solidaria de los zapatistas, cartas y pronunciamientos públicos lo confirman. AMLO, hoy en la presidencia, propone dotar de apoyos económicos a las madres y padres, de alcanzar la justicia poco se dice.

Ante la violencia, la sangre de los miles de desplazados, muertos y desaparecidos, hacia mediados del 2011 se levantó la palabra que exigía “no más sangre” y luchar por alcanzar la “paz con justicia y dignidad”, esta exigencia alcanzó un momento clímax con las movilizaciones convocadas por el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad encabezadas por el poeta Javier Sicilia a las que se sumaron cientos de colectivos de víctimas a lo largo y ancho del país, muchos de los cuales hoy en 2019 siguen exigiendo lo mismo: verdad, justicia y paz.

En esta situación el EZLN promovió la solidaridad con las víctimas, llamó a la movilización contra la guerra y la violencia, y de hecho convocó a sumarse a la marcha por la paz convocada entre el 5 y 8 de mayo de 2011, que iría de Cuernavaca, Morelos hacia la Ciudad de México. El día 7 de mayo decenas de miles de zapatistas bajaron de las montañas y selvas para marchar en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, sumándose así a la exigencia de detener la guerra contra el pueblo.

¿Y AMLO? Por aquellas fechas del 2011 no tuvo mucho que decir al respecto, prefirió callar y seguir en su campaña electoral, misma que había iniciado desde 2010. Hoy día acusa a las víctimas, a quienes buscan a sus desaparecidos y exigen justicia y verdad para sus muertos, de ser sólo son un “show”.

Durante 2008 AMLO convocó al Movimiento en Defensa del Petróleo y llamó a movilizaciones para impedir la reforma energética promovida por Calderón. A fines de ese año los legisladores del PRI, PAN, Verde y la gran mayoría del PRD aprobaron la reforma con la que se apuntalaba la privatización de Pemex, reforma que fue completada con la que se aprobó más tarde en tiempos de Peña Nieto; por cierto, ninguna de éstas ha sido echada para atrás por el gobierno de la 4T.

¿Dónde estaban el EZLN y los zapatistas cuando EPN compró la presidencia y continúo con la guerra contra el pueblo? ¿Y dónde AMLO?

En el 2012 el EZLN no sólo señaló claramente el carácter represor y corrupto de EPN y su “nuevo PRI”, también dejó claro que la campaña de guerra desatada por Calderón, con sus miles de muertos y desaparecidos, y con sus decenas de ataques a comunidades zapatistas, no había resultado. Calderón y el régimen habían fracasado en el intento de desarticular al EZLN y a las comunidades zapatistas, eso anunciaron el 21 de diciembre de 2012 cuando decenas de miles de zapatistas marcharon pacíficamente y en absoluto silencio a las cabeceras municipales de Palenque, Altamirano, Las Margaritas, Ocosingo y San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Cuando AMLO señalaba el fraude electoral cometido en las elecciones de 2012, las comunidades zapatistas le gritaban al mundo que aun existían y resistían, que habían avanzado en la construcción de su autonomía, de un proyecto de vida digna.

A lo largo del sexenio de EPN los zapatistas convocarían a actividades y encuentros en su territorio, las ediciones del “Comparte” y del “Conciencias”, festivales sobre ciencias y artes para la transformación, los diversos seminarios y semilleros de análisis para caracterizar al capitalismo, para comprender y conocer a la bestia, y los encuentros de mujeres que luchan, donde miles de mujeres de todo el mundo han encontrado un espacio sin violencia para escucharse, abrazarse y organizarse. Todos estos eventos organizados al margen del apoyo estatal, desde abajo y para los de abajo, son muestra de las capacidades organizativas de las comunidades zapatistas.

Cuando en el 2014 el régimen supero sus propios límites de terror, y nos desvelamos con la noticia de la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, el régimen intentó deslindarse, sin embargo, la movilización popular y la exigencia de aparición con vida resonó fuerte en la consigna “Fue el Estado”. En ese entonces el EZLN y el zapatismo no sólo levantaron la voz y exigieron verdad y justicia para Ayotzinapa, sino que también salieron una noche de octubre del 2014 a los caminos, veredas y carreteras de Chiapas para iluminar la oscuridad como forma de protesta. Más adelante, en noviembre de ese año, los zapatistas y los pueblos del Congreso Nacional Indígena (CNI) recibieron a las madres y padres de Ayotzinapa en las comunidades y pueblos del CNI y en territorio Zapatista, y ahí les abrieron su corazón, más allá de reflectores y modas mediáticas.

Por su parte AMLO seguía en campaña electoral y exigió castigo para los responsables del ataque a los normalistas, la renuncia de EPN y de Murillo Karam, al mismo tiempo que se esforzó por deslindarse públicamente de Abarca y Aguirre, presidente municipal de Iguala y gobernador de Guerrero, respectivamente.

¿Dónde estaban el EZLN y el zapatismo cuando en el 2016, como en años anteriores, el gobierno atacó, encarcelo y reprimió a los profesores democráticos que luchaban contra la mal llamada reforma educativa? ¿Y dónde estaba AMLO?

El EZLN y los zapatistas no han dudado, la lucha de los profesores democráticos de la CNTE es una lucha justa, y por ello la han apoyado. Mientras los grandes medios de comunicación y los partidos políticos se han desvivido por calumniar y hostigar a los profesores, el EZLN les ha brindado su apoyo, por ejemplo, en julio de 2016 entregó dinero y víveres a los profesores de la CNTE en Chiapas, se trató de los recursos que las comunidades zapatistas tenían para su participación en el festival “Comparte” que habían convocado por esas fechas. AMLO por su parte incluyó las demandas magisteriales en su campaña y hasta ahora ha mantenido mesas de negociación con los profesores para avanzar en la solución de algunas de sus demandas.

En el 2017 ante los sismos que marcaron a Oaxaca, Chiapas, Morelos y la Ciudad de México, AMLO anunció la creación de un fideicomiso, mientras los zapatistas donaron dinero para la recuperación y reconstrucción en las comunidades originarias del Congreso Nacional Indígena, a sabiendas que los apoyos directos a las comunidades evitarían el filtro de la corrupción y el pillaje estatal.

Ese mismo año el EZLN y el CNI anunciaron, tras meses de consultas en las comunidades y pueblos, la creación del Concejo Indígena de Gobierno (CIG) un órgano colectivo que representaría a las comunidades indígenas aglutinadas en el CNI, y que buscaría participar de las elecciones del 2018 mediante una vocera, María de Jesús Patricio, Marichuy. A lo largo de los meses siguientes los zapatistas, así como todos aquellos que decidieron sumarse, participaron de una campaña de recolección de firmas para lograr el registro de la que hubiera sido la primera candidata indígena a la presidencia. Por su parte AMLO y varios de sus ideólogos e intelectuales no atinaron una respuesta más racista que el desprecio y la calumnia, creyeron ver en la candidatura del CNI-CIG un juego de la derecha contra sus pretensiones presidenciales, sin siquiera imaginar que los pueblos originarios pueden construir su propio proyecto, independiente y anticapitalista.

Hoy día algunos podrán decirnos que la estrategia de AMLO funcionó y la del EZLN ha fracasado. La pregunta es ¿para qué ha funcionado una y fallado otra? Veamos.

La estrategia de AMLO ha funcionado para ganar una elección con abrumadora mayoría y lograr acceder al gobierno. Hacerse de la vista gorda muchas veces, aliarse hasta con el diablo con tal de ganar posiciones, ceder en principios y programa, correrse al centro político, si es que eso existe, olvidar sus propias luchas y las de los suyos, todo ello ha servido para ganar la elección, lograr una hegemonía política anhelada por los últimos gobiernos, y con ello ¿qué ha hecho? Ha mantenido en lo fundamental las políticas neoliberales, los proyectos de despojo, y busca asegurar mejores condiciones para que los dueños del dinero puedan seguir enriqueciéndose.

Ahora bien, no podríamos dejar de mencionar que la estrategia de AMLO también ha permitido a miles de personas acercarse a la vida política, participar socialmente, involucrarse, protestar y hacerse escuchar, y eso sin duda es un aspecto positivo, sin embargo no basta, hace falta avanzar hacia la organización desde abajo, y es justo ahí donde Morena y AMLO nunca llegaran. Para muestra sólo basta observar las complicaciones y problemas que tienen dentro de Morena, las acusaciones que sus mismos militantes hacen. Morena no es un partido político para la organización y movilización, es un instrumento electoral, no más, pero tampoco menos. Y hoy día, para bien o para mal, se necesita más, mucho más que eso.

¿Y la estrategia del EZLN en verdad ha fracasado? Algunos dirán que sí, sin embargo, cada tanto las comunidades zapatistas se encargan de recordarnos que existen, resisten y construyen una vida digna. La estrategia del EZLN ha alcanzado para construir comunidades fuertes, sin violencia, sin inseguridad, sin desprecio, sin feminicidios, sin infanticidios; avanzar hacia una educación y una salud que no son negocio y que son para todos y no sólo para quien pueda pagarlas; construir una política de abajo y para los de abajo, con rotación de mandos, con democracia participativa, con buen gobierno. De este lado queda tomar lo que nos sirva de la experiencia zapatista, aprender y conocer sus atinos y desatinos, comprender y no juzgar, y todo ello para avanzar hacia la verdadera transformación y la construcción de una vida digna, lo que exige hoy día luchar contra el capitalismo y sus representantes, tal como lo hacen los zapatistas, no hay de otra.

Acá puedes encontrar la Primera parte de este texto