[Descarga PDF] «Por Tejiendo Organización Revolucionaria | Febrero, 2019 »

El contexto general
Desde la llegada del neoliberalismo a nuestro país, a inicios de la década de 1980, comenzaron a aplicarse una serie de medidas fundamentales para su asentamiento y desarrollo, que en síntesis significó la privatización de los bienes y servicios públicos administrados por el Estado, así como la libertad del gran capital transnacional de hacer y deshacer en nuestro país según fuera necesario. El desmantelamiento de la industria ferroviaria y metalúrgica serían dos de los ejemplos emblemáticos de esto.

Antecedentes inmediatos

Es hasta mediados-finales de los ochenta que la política neoliberal comienza a tener sus primeras expresiones en el ámbito educativo, particularmente en la UNAM con el llamado Plan Carpizo, antecedente lejano del Plan Barnés contra el que lucharían los estudiantes en 1999. Cabe agregar que entre la publicación de uno y otro plan se implementan una serie de medidas que perfilarían el terreno de la lucha estudiantil: las reformas a los CCH en 1995 y la reforma al pase reglamentado en 1997. Es con estos antecedentes que el Plan Barnés se pone en marcha.

Miremos más a detalle en qué consistió el plan de Rectoría. Después del golpe asestado al proyecto educativo de los CCH, eliminando dos turnos fundamentales para dar cobertura a los estudiantes-trabajadores que estaban impedidos de asistir a clases durante el turno matutino y vespertino y en consecuencia modificar los planes y programas de estudio, las políticas privatizadoras en la universidad avanzaban después de enfrentar la oposición estudiantil en 1987 y 1992. La primera avanzada se había concretado.

En 1997 se reforman los Reglamentos Generales de Exámenes e Inscripciones que, en términos generales, significó una reducción al tiempo de permanencia en la Universidad, dejaba de ser por tiempo indefinido y sería un tiempo no mayor al doble de la duración de la licenciatura. El caso del pase reglamentado conocido como "pase automático", restringía la elección de carrera al cumplimiento de algunos requisitos como el promedio e imponía el examen único realizado por el CENEVAL, una asociación civil privada que estandarizó la evaluación con la finalidad de excluir de la educación media y superior a jóvenes que no puedan pagar colegiaturas.

Finalmente, en la presentación del plan de desarrollo de la UNAM, el 6 de mayo de 1998, se observa ya lo que un año después sería la modificación al Reglamento General de Pagos (RGP), al reglamento general de exámenes y el de inscripciones. Es el 11 de febrero de 1999, cuando el rector emite un discurso en el pleno del Consejo Universitario que titula “Universidad responsable, sociedad solidaria” con el cual fundamentará las reformas que quiere echar a andar. Para esas fechas la organización estudiantil corría a la par e iba en ascenso, además de tener identificado al enemigo. La organización estudiantil.

Para ese entonces, los aprendizajes del movimiento estudiantil son bastantes. Después de amargas derrotas y retrocesos, aprendieron lo suficiente para no dejarse engañar de nuevo con promesas que no se cumplirán. A continuación, unos ejemplos:

En la huelga de 1986-1987, después de 4 meses de movilización y dos semanas de huelga, los líderes del Consejo Estudiantil Universitario (CEU), instancia de representación estudiantil creada por el movimiento, deciden levantar la huelga sin consultar a las bases de sus escuelas, acordando con el entonces rector echar atrás el reglamento de pagos y realizar un Congreso Universitario, que no se realizará sino hasta la 1990, es decir, tres años después de terminada la huelga y con un movimiento estudiantil dividido y con profundas reservas sobre la actuación de lo que ya era una corriente en el movimiento estudiantil: el CEU o los históricos. Quizá uno de los avances del movimiento estudiantil que encaró el congreso del noventa, fue el punto de acuerdo sobre la desaparición del Tribunal Universitario, punto que a la fecha no se ha cumplido.
En 1992, el nuevo rector José Sarukhán intenta imponer el aumento de cuotas, sin embargo, se enfrenta a una oposición masiva de estudiantes organizados de las prepas, CCH y facultades, que logra detener esta nueva iniciativa.
Tres años después del fracaso en el tema de las cuotas, Sarukhán vuelve con el planteamiento de reformas en los CCH, lo que provoca la reacción inmediata de los estudiantes que estallan una huelga en los 5 planteles. Con ello, logran sentar a las autoridades y llegar a acuerdos que, claro, las autoridades no cumplieron.

Con estos y otros aprendizajes llegaban los estudiantes y su movimiento a una de las batallas más importantes de la historia reciente en la UNAM. La lucha por la defensa de la educación pública, científica y popular. Más allá de la consigna, la frase nos plantea todo un ideario en torno a una de las demandas históricas y más sentidas del pueblo mexicano, por lo que representa en términos de movilidad social y, sobre todo, porque significa hacerse de las herramientas necesarias para despojarse de la opresión, explotación y desprecio al que el capitalismo neoliberal nos somete día con día.

Con el transcurrir de las semanas el movimiento estudiantil fue cohesionándose y tomando una forma más definida; era necesario hacer frente a los intentos de las corrientes ligadas al PRD de apoderarse del movimiento, no se podía permitir que lo entregaran o lo tradujeran en votos para las elecciones próximas.

Inmediatamente después de la presentación del documento de la Rectoría en donde se justificaba el aumento de cuotas, los estudiantes y sus organizaciones comienzan a desarrollar asambleas por escuelas, facultades, prepas y CCH en las que invitan a los estudiantes a discutir e informarse sobre los planes educativos que tienen los principales operadores de las políticas neoliberales en el mundo: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE); también informaban quiénes eran sus ejecutores en nuestro país y en la UNAM, así como los posibles desenlaces en el caso de no detenerlas.

Es así que las asambleas realizadas, construyen y comienzan a discutir las demandas y las acciones a emprender para su cumplimiento. La medida más efectiva se encuentra en la suspensión de actividades académicas. ¡Paramos hoy, para que mañana permanezca abierta! Los paros se combinan con brigadas informativas en espacios a los que no ha llegado la información, en los barrios, las colonias populares a las que pertenecen los estudiantes en lucha, centros de trabajo, mercados, el transporte público, es tanto lo que está en juego, que vale la pena ir a los lugares menos esperados. La respuesta del pueblo trabajador y sus organizaciones no se hizo esperar.

El 15 de marzo de ese año se aprueba de manera ilegal e ilegítima el nuevo RGP, se lleva a cabo fuera de las instalaciones de la UNAM y sin quorum para su aprobación, en el Instituto Nacional de Cardiología. Nueve días después se lleva a cabo el segundo paro estudiantil. Unos días después del paro, el movimiento impulsa una consulta a toda la comunidad universitaria con las siguientes preguntas:

¿Estás de acuerdo en que el Reglamento General de Pagos es ilegítimo por la forma antidemocrática de su aprobación?
¿Estás de acuerdo en exigir al Estado mexicano mayor presupuesto para financiar la educación pública hasta alcanzar el 8 por ciento de producto interno bruto y una asignación extraordinaria de recursos para la UNAM en 1999?
¿Estás de acuerdo en que deben democratizarse la toma de decisiones y la estructura de gobierno de la UNAM?
¿Estás de acuerdo en que la educación pública media superior y superior debe ser gratuita y, por lo tanto, el Reglamento General de Pagos deberá abrogarse?
¿Estás de acuerdo en que tanto el manejo como los criterios de asignación del presupuesto de la UNAM sean transparentes y democráticos?
¿Estás de acuerdo en que debe haber un diálogo público y directo entre autoridades universitarias y el movimiento estudiantil universitario?

Con una amplia participación de la comunidad a favor de la eliminación de las reformas impuestas por la Rectoría y con un movimiento más fortalecido, se lleva a cabo una asamblea general en Economía que generará el primer esbozo de pliego petitorio que defenderá el movimiento representado en el CGH. Bajo la idea de recuperar todo terreno perdido se propone echar atrás todas las políticas que se han impuesto en la Universidad que atentan contra su carácter público y popular, de tal forma que el objetivo no sólo será la eliminación de las cuotas sino también las reformas hechas años atrás.

Los puntos del pliego petitorio de 1999 estaba integrado por 6 puntos:
1. Que se elimine el Reglamento General de Pagos y se aumente el subsidio gubernamental para la Universidad.
2. Que se destine el 8% del PIB a la educación y el 2.5% para el nivel superior.
3. Que se deroguen las reformas de 1997 al reglamento de inscripciones que desaparecieron el pase automático e impusieron restricciones para la permanencia de estudiantes en la UNAM.
4. Que desaparezca el Tribunal Universitario, Auxilio UNAM y los grupos policíacos en la Universidad.
5. Que se cancele el examen de egreso de licenciatura y desaparezca el CENEVAL.
6. Que se cancelen las sanciones y consignación contra estudiantes, profesores y trabajadores en Economía, la ENEP Iztacala y todo aquel que resulte afectado por la 'justicia universitaria'.

La Huelga estalla el 20 de abril de 1999 después de una votación masiva realizada en el Auditorio Che Guevara y después de las consultas realizadas por escuela y facultad. Lo sustancial: 26 de las 36 escuelas de la universidad inician la huelga, las otras se irían sumando a lo largo de las horas. La madurez del movimiento a lo largo de la lucha, definiría de manera más clara y amplia el pliego petitorio definitivo, las acciones a emprender y las formas de organización que adoptarían.

EL TORITO | por TOR | Número especial 6, Año 6, 2019