Por TOR | Jornadas por la Vida y contra la Guerra | Resistencia | Número 33, Año 6, junio, 2019

En lo que va del nuevo gobierno, más allá de las valoraciones, siempre necesarias, sobre el carácter del mismo, si en verdad es una transformación social, radical y para los de abajo; si sólo es más de lo mismo sin ningún tipo de cambio real; o si estamos frente a una nueva forma de administración del despojo, de la represión, del desprecio y de la explotación capitalista, nuevas caras y ropajes, cambios en todo para que nada de lo fundamental cambie; más allá de eso lo cierto es que en estos primeros meses del nuevo gobierno, las comunidades zapatistas en Chiapas y los pueblos indios de este país, en particular aquellos que luchan y se organizan en torno al Congreso Nacional Indígena (CNI), aunque no sólo, han sufrido agresiones constantes para que dejen de luchar por sus territorios y recursos, ofensivas que van desde la intimidación y los intentos de comprar conciencias, de cooptarlos con recursos y programas sociales, hasta los ataques violentos a comunidades y pueblos que terminan en el asesinato de compañeros y compañeras que no han cometido crimen alguno, salvo defender su casa.

Los hechos están ahí, en lo que va del sexenio 10 compañeros del CNI han sido asesinados, algunos son el compañero Samir en Amilcingo, Morelos, en Guerrero los compañeros Lucio, Modesto, Bartolo e Isaías; las comunidades de Ostula en Michoacán, Zacualpan en Colima, los compañeros binizza de Zachila en Oaxaca han sufrido agresiones violentas a las que se suman los ataques contra el campamento de la comunidad Otomí en la Ciudad de México, así como la creciente presencia militar en las comunidades zapatistas según ha documentado el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé De las Casas. ¿Qué hará la 4T ante esta oleada de agresiones y hostigamientos? ¿En esto se ha diferenciado algo el nuevo gobierno de los anteriores? Parece que no, que para los pueblos sigue y seguirá habiendo desprecio, represión y despojo.

¿Quién es el responsable de estas agresiones y asesinatos? Los compañeros del CNI lo han señalado bien, el responsable es un régimen, no sólo corrupto, que lo es, sino también explotador, el régimen capitalista neoliberal que desde hace décadas inauguró una nueva fase en la guerra de conquista de los recursos y territorios de los pueblos indios de este país y del mundo, guerra que busca adueñarse de los recursos estratégicos, minerales, el gas, el viento, el agua, recursos que son fundamentales, no para los pueblos, no para la gente de a pie, ni siquiera para el mentado desarrollo, sino para las grandes empresas trasnacionales, los grandes monopolios del capitalismo global que lucran y se enriquecen con estos bienes naturales, con estas riquezas que son de todos.

Y si el gran responsable es el modelo de acumulación capitalista, el Estado mexicano es el ejecutor de esta política de exterminio y despojo, que cubriéndose de muchas máscaras sigue avanzando, que durante el PRIAN fue descaradamente una guerra contra el pueblo y que ahora, en tiempos de la 4T se oculta bajo el argumento del beneficio social y popular, mientras a una parte de esa sociedad y de ese pueblo le arrebata su territorio y su vida.

Según sus leyes es el Estado mexicano el responsable de brindar seguridad a todos sus ciudadanos, incluidos los ciudadanos de tercera o cuarta que somos los de abajo y los pueblos indios en particular; es el Estado mexicano el que debe investigar y dar con los responsables materiales, es el Estado el que debe acabar con los grupos paramilitares y delincuenciales que han crecido a su sombra y cobijo, todo esto según sus leyes.

Si la 4T quisiera en verdad superar la violencia social desatada durante el régimen del PRIAN como le llaman, no sólo debería impulsar sus programas de redistribución de una parte de la riqueza y dejar de militarizar las labores de seguridad pública, también debería involucrar a los pueblos, permitir y facilitar la organización desde abajo que haga posible recuperar el tejido social y comunitario que permita construir una verdadera seguridad y paz popular. ¿Cumplirá esta labor? ¿Le interesa hacerlo? Hasta ahora parece que no le interesa, si los pueblos indios no son clientela electoral todo indica que sólo les queda ser prescindibles.

Mientras tanto acá abajo seguimos levantando la voz, desde el 31 de mayo y hasta la fecha se han realizado actividades en varias ciudades de México y el mundo, miles de personas alrededor han expresado su solidaridad, preocupación e indignación ante las agresiones que las y los compañeros del CNI y las comunidades zapatistas han sufrido, porque ante la situación de crisis global del capitalismo y la violencia que el capital y sus personeros ejecutan, está la rabia organizada, el grito compañero que lucha por la vida y contra la guerra.


Por TOR | Jornadas por la Vida y contra la Guerra | Internacional | Número 33, Año 6, junio, 2019