EL TORITO | por TOR | [Número 24, Año 5, febrero - marzo, 2018]

Pareciera que como todo inicio de año se comienza con el propósito de alcanzar los objetivos que uno se plantea, y por lo tanto se trata de avanzar desde una cuenta nueva. Como se dice, borrón y cuenta nueva. Este año no es la excepción, iniciamos con una dura batalla mediática entre los candidatos a la presidencia, de los ya conocidos partidos políticos, en dónde cada uno aporta una imagen de su persona como agente político en dónde se consideran limpios, pulcros y conscientes de lo que se proponen hacer. Pareciera que sólo debemos enfocarnos en sus discusiones; sin embargo, nos toca a nosotros recordar que existe una estrategia de su parte para que no actuemos en contra de sus intereses. Un claro ejemplo de ello es el cerco mediático que se ha creado en torno a la caravana y campaña del Concejo Indígena de Gobierno, con el cual se buscan ocultar todas las acciones emprendidas en contra de la propuesta del CIG. Por lo mientras, a los grandes medios se les ha olvidado mencionar y darle su importancia, de manera que no han denunciado las agresiones que se llevan a cabo hacia los compañeros de abajo y a la izquierda.

Empezamos el año, sí, pero las agresiones y las acciones violentas hacia las comunidades permanecen y aumentan. En los pocos días que llevamos han asesinado, secuestrado, encarcelado, agredido y atormentado a los pueblos del CNI, a los pueblos indígenas, a la gente que apoya la propuesta, a los mismos delegados y a la caravana del CIG.

Lo anterior nos deja claro que las agresiones seguirán y que lo que le importa al Estado y a los grupos de poder es la reorganización del mismo, y, por lo tanto, se planteará la destrucción de la otra alternativa, la que plantea enfrentar ese círculo de poder a partir de un espacio de organización y de toma de decisiones para un bien común, lo que implica que se construya resistencia y se luche por la vida.

En este mismo sentido, nos toca a nosotros recordarnos que estamos luchando por la vida y que, en estos pocos días, de un "nuevo año", han dejado a muchos de nuestros compañerxs sin aliento para seguir, y nosotros no olvidamos.

Lo que a nosotros nos toca recordar es la importancia de la organización, que nos plantea el CNI y el CIG, en dónde se reconstruye a las comunidades y pueblos indígenas que han sido violentados sistemáticamente por el Estado mexicano. Por eso, a continuación traeremos a la actualidad algunos ejemplos de la realidad que viven las comunidades que resisten y se organizan, en la cual se trabaja tanto para seguir viviendo como ellas deciden como para poder resistir a las continuas agresiones por parte del Estado.

Denunciamos la agresión a nuestros compañeros comuneros de San Lorenzo Azqueltrán, dónde Isidro González de la Cruz acompañado por Petronilo Reyes Márquez sacó una pistola calibre 22 y realizó varios disparos a los comuneros Gabriel Aguilar Rojas y Noé Aguilar Rojas.

Denunciamos el hostigamiento y la intimidación por parte de grupos de seguridad publica contra los equipos de apoyo al CIG en Jalapa y en Ciudad Universitaria.

Denunciamos los sobrevuelos militares y el aterrizaje de helicópteros de las fuerzas armadas en el Ejido Amador Hernández en Chiapas.

Denunciamos y exigimos es esclarecimiento del feminicidio de nuestra compañera Guadalupe Campanur, comunera defensora y constructora de la autonomía del pueblo purépecha de Cherán.

Denunciamos el ataque a la caravana del Concejo Indígena de Gobierno en Michoacán.

No pararemos hasta conseguir una vida digna, en la que todos nosotros podamos organizarnos para decidir nuestra existencia. Resistiremos y lucharemos en contra de todas las agresiones del Estado mexicano. Seguiremos avanzando en la resistencia organizada.

EL TORITO | por TOR | [Número 24, Año 5, febrero - marzo, 2018]