EL TORITO | por TOR | [Número 22, Año 4, junio - julio, 2017]

1911 es, para nosotros de abajo, un momento fundamental en el largo aliento de nuestros pueblos por la liberación. Ese fue el tiempo del Ejército Libertador del Sur, nacimiento de la fuerza revolucionaria que traería consigo no sólo los fusiles de combate, sino, sobre todo, las propuestas políticas de avanzada. Nuestros pueblos vieron nacer y se organizaron en esa fuerza forjando la historia de nuestra autodeterminación. Y la lucha sigue.

Hoy de nuevo cabalga por el territorio el fuerte espíritu libertador de los pueblos. El 27 y 28 de mayo de 2017 ha tenido lugar un episodio que marca nuevamente nuestra historia, se ha constituído el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y ha nombrado a su vocera. El CIG aparece como la fuerza política cargada de futuro, esto por al menos dos razones; uno, fue resultado de un ejercicio profundamente democrático, guiado por principios que se sintetizan en el mandar obedeciendo; dos, el CIG nace del Congreso Nacional Indígena, que los últimos 20 años ha mantenido una lucha frontal contra el capitalismo y sabe mejor que nadie que la batalla contra el capital no tiene prórroga, que ya es momento de que la dignidad gobierne.

En estos 20 años el CNI ha sido un referente que reúne las luchas contra el despojo, que se hermana en los dolores de la lucha. Que siempre responde con la dignidad al desprecio. Y que en su camino ha logrado entorpecer el fiero carromato del capital; despojo, represión, explotación y desprecio son sus ruedas.

Si alguna de estas no avanza con la misma rapidez, el capitalismo se entorpece, es una de las lecciones de la sugerente imagen que construyó el zapatismo y que, insistimos, tiene carácter metodológico e histórico.

Explicamos hoy por qué las ruedas son un proceso histórico. La aparición del EZLN es de por sí, el más grande freno que nunca se haya logrado hacer al capital en nuestra historia reciente, a su rededor florecieron nuevos brios de resistencia, rebeldía y anticapitalismo. El EZLN logró que otras voces fueran escuchadas y a su paso la historia parecía abrir de nuevo una senda para nosotros de abajo. Las reformas que hacían falta para impulsar la realidad neoliberal, que dieron inicio en 1992 con el 27 constitucional, tuvieron lugar hasta 20 años después, acto de las resistencias que el zapatismo logró despertar. Pero eso no evitó que el capitalismo recompusiera sus planes. En nuestro México se perfeccionó la represión y en 2006 se dió inicio a una guerra contra el pueblo. Su objetivo, según vemos, arrasar con todo y despejar el terreno a la explotación y al despojo. En términos prácticos, allanar el terreno para las reformas estructurales.

El operativo Michoacán en 2006 ensaya la guerra que se declararía en 2009; el mismo año se reprime a Atenco y se ocupa militarmente la Ciudad de Oaxaca; la reforma a la ley Issste, las modificaciones a la Ley Minera y la desaparición de Luz y Fuerza del Centro y del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), demuestran que la guerra ya estaba cumpliendo sus metas; la represión en todas sus formas se recrudece durante estos años en lugares como Villas de Salvárcar en Ciudad Juárez, San Fernando Tamaulipas, Boca del Río Veracruz, Cadereyta y Apodaca en Nuevo León, Torreón Coahuila, Acapulco Guerrero, Cuernavaca Morelos, entre muchos otros. Tres características marcan este periodo. La primera es el ascenso al ejecutivo de un presidente represor. La segunda se ubica en el arriba impulsando las reformas. Por último, el festejo del poder hacia 2012. Todo parecía estar dicho, mientras se preparaba el “Pacto por México” que garantizaría los siguientes pasos, el gobierno avasallaba todo intento de acción organizada.

Abajo, el CNI definitivamente había pasado muy mal la guerra que hizo el arriba. La represión es constante en todos los pueblos, éstos son perseguidos, encarcelados, hostigados con órdenes de aprehensión, asesinados y desaparecidos. Acuden a la memoria episodios en Ostula, Cherán, Sierra de Petatlán, Xochistlahuaca, Copala, Iguala. La guerra, momento necesario del capitalismo, extendió ese proceso a toda la sociedad, de este modo, el gobierno, los de arriba, desmovilizan la organización, rompen el tejido social, fragmentan familias y comunidades enteras.

Sin embargo, en 2012, concretamente el 21 de diciembre, el EZLN realiza una movilización que abre una nueva etapa de resistencia, pasar a la ofensiva, con su mensaje contundente: “¿Escucharon? Es su mundo derrumbándose, es el nuestro resurgiendo”.

Así, el discurso zapatista apunta a un mayor desastre, de 2012 hacia nuestro presente nos han advertido que lo peor aún no pasa, que la tormenta no ha pasado sino que está por venir. Por ello su constante llamado a la organización, pues urge este presente que pareciera no tener mañana.

De 2012 a la fecha el CNI ha hecho un esfuerzo colectivo por reunir a los pueblos de todas las geografías, ya sea a través de eventos realizados de manera conjunta o bien en encuentros en los que la palabra de todos vuelva a ser escuchada y se reconozca. El tiempo de 2012 en adelante ha estado marcado por la lucha contra los cercos impuestos por la guerra contra el pueblo que comenzó en 2006 y por la reorganización del CNI como ese espacio de encuentro para todos los pueblos.

En los textos y palabras que compartieron en la Cátedra Tata Juan Chávez en 2013, el CNI ha ubicado al gran capital como su principal enemigo, ha identificado que los megaproyectos y la lógica del crimen organizado son formas concretas del capitalismo. En las distintas luchas que son el CNI reconocen que la traición del mal gobierno es constante y por ello la única vía que asegura el porvenir de los pueblos es la autonomía ejercida en los hechos, hoy esta verdad es aún más contundente, la autonomía que se vuelve vida comunitaria, asamblea, práctica espiritual, cultural, autodefensa, proyecto educativo y proyecto de comunicación, reivindicación cultural y territorial, el CIG luchará para que todo esto sea fruto que la sociedad entera disfrute.

Por último, en su comunicado sobre el V CNI en torno a la propuesta de un Concejo Indígena de Gobierno, anuncian que ha llegado el tiempo de los pueblos, el tiempo de que la dignidad gobierne el país y el mundo. No es una propuesta en los límites de lo electoral, no quieren que se mida el éxito en un conteo corrupto de boletas, es un desafío a construir desde las cenizas del capitalismo otro mundo. El CNI ofrece procesos de transformación reales, donde todos participan. Llega el tiempo que, junto a la compañera vocera se desafie al sistema político, que se realice otra política, la de los postergados, los excluídos, los explotados, los reprimidos, los olvidados. Una vez más, ayer junto al Ejército Libertador del Sur y el general Zapata, hoy con el Concejo Indígena de Gobierno y la vocera María de Jesús Patricio caminaremos nuestro destino.

EL TORITO | por TOR | [Número 22, Año 4, junio - julio, 2017]