EL TORITO | por TOR | [Número 20, Año 4, febrero - marzo, 2017]

“… sería en verdad una actitud ingenua esperar a que las clases dominantes desarrollasen una forma de educación que permitiese a las clases dominadas percibir las injusticias sociales de forma crítica.”
Paulo Freire

En los últimos años la avanzada neoliberal, promovida por los malos gobiernos en confluencia con los grandes multimillonarios, ha devorado algunas de las conquistas de nuestros antepasados, desde los bienes del subsuelo hasta los derechos sociales y laborales. Uno de estos derechos, que ha sido transformado gradualmente y por el que, en últimas fechas, se ha librado una de las batallas más importantes por parte de las clases populares es el de la educación pública, laica y gratuita. No obstante, las llamadas cuotas y la necesidad de comprar libros y materiales que debieran ser proporcionados por la institución educativa y por extensión por el Estado, hacen pensar en la necesidad de seguir luchando para garantizar que no se pierdan estos derechos. Lo cierto es que desde los primeros niveles escolares en las zonas marginales de la ciudad y el país es posible observar el fenómeno de la exclusión.

Uno de los principales filtros con los que opera la maquinaria de la exclusión es el examen de ingreso al Bachillerato, por medio de éste se trata de justificar quiénes pueden estudiar y en dónde y por tanto quienes no.

Al respecto, los excluidos del nivel medio superior (como en cualquier otro nivel) representan un gran negocio para todas las escuelas privadas que les ofrecen la posibilidad de seguir sus estudios, siempre y cuando sean capaces de pagarlos. Otras opciones educativas, como los Bachilleratos tecnológicos (CONALEP, CETIS), funcionan más bien como generadores de mano de obra barata, sin considerar una formación más integral y ni se diga crítica (lo que no quiere decir que desde la técnica no se pueda construir una propuesta así).

Por esto mismo, instituciones como las prepas, CCH’s y Vocacionales se han ido convirtiendo en escuelas para unos cuantos privilegiados. Las recientes políticas promovidas por el gobierno al servicio del gran capital, han promovido el cambio de enseñanzas críticas y contenidos más integrales, por el de una visión empresarial, de competencia y “calidad”. Afuera quedan, entonces, las preocupaciones por los procesos en que el país y la comunidad se encuentran.

Por todo esto, desde TOR nos hemos dado a la tarea de construir el curso “Los Contreras. Luchar para aprender” con el objetivo de preparar a jóvenes de barrios populares de la ciudad, como los que viven en los alrededores del Cerro del Judío, preparándolos para que consigan mayores probabilidades de ingresar a la escuela de su elección, dotándolos de herramientas que les ayuden a superar este filtro y abonando con ello a que estas instituciones mantengan un carácter popular y se transformen en espacios de solidaridad con los oprimidos y condenados de nuestro país. Pensamos que sólo a partir de la solidaridad y el trabajo en colectivo podemos ir contrarrestando, poco a poco, este proceso de exclusión.