Por Tejiendo Organización Revolucionaria | 1968 - A 50 años del Movimiento Estudiantil - Popular | Especial #5 del Periódico El Torito | Septiembre 2018

A cincuenta años del movimiento estudiantil-popular de 1968 son varias las tareas que tenemos para poder mantenerlo vivo en nuestra práctica política. Una de éstas, que pensamos importante, es la de contar con una mejor comprensión sobre lo que entonces aconteció, extrayendo los aprendizajes útiles para la organización y la lucha por superar el capitalismo. Ello implica recuperar una imagen más amplia y compleja de aquella que hasta ahora se nos ha mostrado, y que para nosotros es claro que fue un crimen de Estado para mantener el poder y la dominación, salvaguardando los intereses de la clase dominante y el sistema capitalista.



El fin del Estado era dar un escarmiento para los que se organizan y luchan, a la vez que echar al olvido al movimiento con el ocultamiento posterior de los hechos. Para nosotros, los de abajo, quienes luchamos por transformar la realidad y superar el capitalismo, resulta necesario el ejercicio de análisis de ese discurso que dominó las páginas de los periódicos de ese período, y los documentales, series, y demás material bibliográfico que reproduce aquella visión impuesta desde las esferas del poder.

Nuestro objetivo aquí consiste en compartir a las nuevas generaciones lo que fue aquél movimiento y las aportaciones que deja para la izquierda actual. Lo anterior pasa por un análisis de sus demandas, sus formas de organización, su capacidad de aglutinamiento y de articulación, su capacidad de interlocución y de lucha política, que hasta ahora es un pendiente, que reconocemos que no inicia ni acaba en este artículo. En ese sentido, vemos en éste minúsculo esfuerzo un punto de partida para que en los espacios de cada quién se discuta y analice la dimensión del movimiento del 68.

Recordemos que la década de los sesentas se caracteriza por ser una etapa aguda de la lucha de clases en el país. Había organización y lucha por parte de los trabajadores, emergencia de sujetos políticos que cuestionaban las desigualdades generadas por el capitalismo y su Estado. México no podía ser una excepción en la lucha de clases desarrollada a nivel mundial pues vivían las injusticias y desigualdades políticas y sociales derivadas del desarrollo que tuvo en México. El crecimiento económico por la expansión de la economía de las décadas anteriores al movimiento generó contradicciones que conllevaron la explotación los campesinos, los ferrocarrileros, los obreros, las amas de casa, los estudiantes y miles de familias más, que se organizaron y lucharon contra esas injusticias y formas de dominación.

El desarrollo capitalista anterior al movimiento estudiantil, aunque conllevaba explotación, generó beneficios económicos para el Estado, el cuál los utilizó para legitimarse, manteniendo o ganando la simpatía de diversos sectores sociales. Además, para eso también se servía de mecanismos corporativos de dominación política para obreros, campesinos, organizaciones populares y mujeres. E incluso, dentro de los sectores de la juventud, imperó una lógica de autoritarismo que atentaba contra los derechos a una educación pública. Parte de las contradicciones de aquella época descansaban en la expansión de las universidades públicas y el crecimiento de la participación de los jóvenes en los estudios, entre ellos los hijos de los trabajadores que también aportaron a esa lucha. Sin embargo, cuando surgían cuestionamientos o críticas al capitalismo y al Estado, se respondía con la represión y con el uso del ejército frente a las demandas de los sectores que se movilizaban por mejores condiciones laborales, por democracia en sus organizaciones y sindicatos, o por construir una sociedad distinta y esto fue así desde décadas anteriores al movimiento de 1968. Los estudiantes, no eran los únicos que sufrían las hostilidades del capitalismo y tampoco eran los únicos que buscaban crear una sociedad y espacios de organización y de participación reales para la mayoría.

¿Quiénes conformaron ese movimiento?

El movimiento no se conformó únicamente por estudiantes, fue un movimiento popular y de gran extensión en el país. Eso quiere decir que se experimentó la participación de padres de familia, amas de casa, comerciantes de los mercados populares donde hacían brigadas los estudiantes, también los profesores universitarios y los profesores normalistas, los trabajadores sindicalizados como ferrocarrileros, electricistas e incluso petroleros de la capital y también los campesinos de los pueblos cercanos y de otras partes del país. El movimiento tampoco fue local, porque poco a poco comenzaron a sumarse escuelas y universidades en los estados de la república, donde también comenzaron a sumarse sectores sociales más amplios. En conjunto mostraban el rechazo generalizado al Estado represor y autoritario, la falta de libertades políticas y se sumaban además de la exigencia de cumplimiento del pliego petitorio a la de liberación de los presos políticos. Muchos se politizaron en la lucha y tuvieron su primera experiencia de participación política, aprendieron que se podía hacer política de otra forma, más allá de la politiquería del régimen dominado por el PRI y el corporativismo, en muchos casos aprendiendo de otros estudiantes con experiencia política por su militancia en organizaciones y en las luchas estudiantiles de los años previos. Cabe decir, que fuera del sector estudiantil, los obreros, los profesores, los académicos, el campesinado, se estaban organizando también y se sumaban a las movilizaciones y acciones emprendidas por el movimiento.

¿Cuál era su estructura?

En principio, para contrarrestar las versiones oficialistas, es necesario aclarar que el movimiento tenía una estructura propia, construida con la experiencia y la participación de miles de personas, esta era producto del aprendizaje de años de lucha estudiantil, sistematizada organizaciones políticas que tenían presencia en las diversas universidades y que habían formado cuadros estudiantiles con capacidad para organizar discusiones, resolverlas, entra otras herramientas políticas. Antes del movimiento de 1968 ya habían ensayado comités de huelgas y consejos de solidaridad con otras luchas a nivel nacional.

A lo interno del sector estudiantil, se puede rastrear, la conformación del Consejo Nacional de Huelga (CNH). Estuvo integrado por varias comisiones formadas por dos representantes del poli y la UNAM, uno de Chapingo, y uno de la Normal. Los integrantes del CNH eran elegidos por las asambleas, responsables ante ellas y removidos por ellas. (dos representantes de las facultades o escuelas en huelga). Además, la asamblea era el máximo órgano de decisión, y en estas se optó por formar Comités de lucha y brigadas, lo que en la primera etapa representó el músculo del movimiento.

¿Cómo lograron organizarse tantos en tan poco tiempo?

El movimiento pasó por diferentes etapas, logrando la organización de estudiantes, obreros, campesinos, amas de casa, padres de familia, maestros, artistas, académicos e intelectuales. Se construyó una estructura democrática, funcional y canalizadora de la iniciativa, crítica y posicionamiento subversivo frente al Estado de aquella época. El pliego petitorio de los estudiantes era sólo un elemento de denuncia condensaba una serie de agravios comunes y se sumaba a las inconformidades de los demás sectores, por lo cual permitió abrazar a otras luchas y con ello aglutinar a cientos de miles de personas.

Como ya se ha mencionado, el sector estudiantil no fue el único presente en el movimiento, pero parte de su legado, del cual habremos de nutrirnos, son las formas novedosas de organización y la construcción de espacios de discusión, participación y análisis de la realidad. El sector estudiantil reflejó un avance sustancial dentro del movimiento, y esto permitió, cumplir los objetivos siguientes:

1) Aglutinar a miles de estudiantes de las diferentes facultades de la UNAM, del IPN, de la Normal Superior, y de Universidades privadas como la Universidad Iberoamericana. Con ello, establecer un canal de comunicación y unidad dentro del sector, para la coordinación de diversas actividades y formas de lucha, facilitando la difusión de la importancia del movimiento, la recepción del financiamiento y apoyo económico del pueblo, la exposición del pliego petitorio a lo externo de la universidad y el llamado de solidaridad al resto de la sociedad.

2) Recoger las demandas que eran compartidas con otros sectores y que rebasaban las propias del sector estudiantil, evidenciando el carácter anticapitalista del movimiento. De esta forma, se convirtió en un imán que atrajo: maestros, padres de familia, burócratas, campesinos, petroleros, maestros, mujeres y diversos sectores, al hacer eco a las denuncias de todo el pueblo.

3) Representar un organismo que amenazaba los intereses del Estado por su capacidad de disputa, capacidad de aglutinamiento, de vinculación y de cuestionamiento de la estructura de poder. Su legitimidad cobra fuerza al negarse a negociaciones ocultas y al privilegiar la movilización.

¿Qué papel jugaban las organizaciones?

El movimiento estudiantil-popular de 1968 no fue sólo un momento de explosión espontánea de descontento social. Hubo también un elemento consciente que buscó aportar al diseño de la táctica y la estrategia de lucha mediante la experiencia acumulada de al menos una década: ese papel consciente lo desempeñaron las fuerzas políticas de la izquierda.

Subrayamos que el movimiento del 68, poseía un carácter popular y democrático anticapitalista en tanto enfrentaba a un Estado autoritario funcional para la dominación. Dicho movimiento permitió con la construcción de su estructura la toma de decisiones racional y acertada, respondiendo a la confrontación y correlación de fuerzas. Dentro de su estructura, existían perfiles que iniciaban sus primeras experiencias políticas: se concentraba el entusiasmo, la crítica y la efusividad por transformar la realidad en éstos, y también perfiles con experiencias o vinculación política previa, que le imprimían al movimiento herramientas para su extensión, articulación y contundencia. En estos últimos perfiles mencionados, se podían encontrar algunos cuadros de organizaciones de izquierda. Lo ensayado en 1968 sería el anuncio de lo que se potenciaría en la década de los setenta a lo largo y ancho del país.

La influencia de los cuadros de algunas organizaciones, aportó al movimiento:

a) Una estructura democrática

b) La formación del Consejo Nacional de Huelga, la construcción de la asamblea como órgano de decisión y orientar las discusiones para organizar formas novedosas de lucha.

c) Continuidad histórica a las demandas y estrategias de lucha. Por ejemplo, reivindicar en todo momento, la defensa de la liberación de los presos políticos, lo funcional de las asambleas, la defensa de la democracia y la necesaria participación del sector estudiantil.

d) Concientización al sector estudiantil con respecto a la necesidad de tejer redes políticas, articular sus demandas a las del pueblo y buscar estrategias que favorecieran el involucramiento con otros sectores, como por ejemplo: la experiencia en Topilejo.

Y por último, sin cerrar el ejercicio de trenzar los canales que nos expliquen verdaderamente al movimiento del 68, pues vemos insoslayable el aporte de más elementos que llenen de contenido a un nuevo discurso. Sostenemos que se necesita reconocer las formas novedosas de lucha y encontrar en ellas una confrontación con el discurso oficial que pretende negar la amplitud, la participación, la importancia, el carácter, la conformación real y sobre todo, otra forma de construir el poder, desde abajo y la izquierda.

Dentro de las formas novedosas del movimiento subrayamos las siguientes:

a) El movimiento concentró su energía en conquistar espacios fuera de las universidades y escuelas: en las calles, en los sindicatos, entre los colonos y la clase media profesionista.

b) Las asambleas eran verdaderos organismos de representación y de lucha, tenían un carácter de resolución importante que permitió aglutinar la fuerza y el entusiasmo de muchos estudiantes. Había presencia de diferentes corrientes políticas como: comunistas, demócratas-cristianos, trotskistas, espartaquistas, maoístas, guevaristas, socialistas, entre otros. Pero también había un estudiantado politizado, organizado y fogueado en vinculación con movimientos sociales.

c) Los comités de lucha como mecanismo de comunicación y de toma de decisiones colectivas pero también como un espacio de formación. d) Enormes manifestaciones públicas que visibilizaban el repudio al régimen autoritario, difundían los objetivos del movimiento y evidenciaban su carácter pacífico. Las manifestaciones fueron utilizadas para crear un sentido de identidad de los movilizados, para sumar fuerzas al movimiento, para difundir las demandas, evidenciar el poder que alcanzaba el movimiento en esos momentos

e) Las brigadas estudiantiles, construidas por seis y siete compañeros, sirvieron como un medio de comunicación colectivo que contrarrestaba la campaña tendenciosa desarrollada por el gobierno a través de la prensa y medios de comunicación para desvirtuar al movimiento. Alrededor de 500 brigadas con 5 o 6 integrantes en promedio, con estrategias mediáticas como: volantes, pegas, y mítines relámpago sobre los acontecimientos del movimiento. Con la formación de brigadas, el movimiento desarrolló actividades y formas de vinculación y de extensión aportando servicios y apoyo a diferentes grupos populares.

- Las brigadas médicas, el Bufete Jurídico Popular, los Domingos Populares Universitarios en la UNAM, etc, constituyeron experiencias que prefiguraban el trabajo que en la década siguiente desarrollaría la izquierda desde las universidades con sindicatos, organizaciones campesinas, colonias urbanas y comunidades rurales.

- Las brigadas callejeras contribuyeron a mantener un vínculo entre el CNH y el pueblo, ya que era un canal de comunicación sobre el curso del movimiento, la oportunidad para explicar su importancia, sus fines, sus necesidades, hacer propaganda de sus acciones y para recoger el apoyo económico del pueblo.

f) Se utilizó la huelga de los planteles para presionar a las autoridades universitarias y así conseguir la libertad de presos políticos de los distintos sectores.

g) El material gráfico se difundió masivamente para aportar a la lucha ideológica del movimiento estudiantil, en este se difundía la esencia del movimiento. 867 volantes distintos emanados de brigadas y de comités de lucha. Se dice que, se diseñaron alrededor de 867 volantes distintos emanados de brigadas y de comités de lucha y que el tiraje de los volantes fue pensado para un millón, dado que la idea era repartir en toda la ciudad, no solo a los centros escolares.




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