En lo que va del desarrollo de las campañas electorales se nos ha repetido muchas veces que se trata de unas elecciones históricas por su magnitud, pues hay 18,311 puestos federales y locales bajo disputa electoral en la que participan más de 35 mil candidatos. Estos cargos van desde el de presidente de la república y 9 gobernadores (incluida la jefatura de la Ciudad de México), hasta elecciones municipales en 30 estados, pasando por la elección de 500 diputados y 128 senadores federales. Además el padrón electoral será de más de 89 millones de electores. Se estima que se habrán emitido al final de la jornada electoral unos 60 millones de mensajes de los candidatos a través de la radio y la televisión. También es la elección más cara de la historia, pues se habrá gastado un dineral: cerca de ¡33 mil millones de pesos de dinero público! se gastarán para financiar los partidos políticos, la organización de la elección y el pago de autoridades electorales, sin contar donaciones privadas. De ese monto, casi 25 mil millones lo constituye el presupuesto del INE, de donde éste apartará casi 7 mil millones de pesos para financiar partidos políticos y candidatos independientes..

A la vista de los números anteriores, efectivamente la elección es grandísima, pero ¿qué está en juego? ¿Será que el futuro del país se está jugando con el recambio de tantas autoridades federales, estatales y municipales? ¿Se fortalecerá la democracia y sus instituciones en el país? Muchas de estas ideas nos las recetan diariamente en los medios de comunicación, por lo cual hemos decidido emplear algunas páginas para ofrecer algunos elementos que nos permitan vislumbrar una respuesta a las preguntas anteriores.

Sobre la metodología científica del análisis político que nos recetan

Anaya y Meade nos recetan el resultado de su análisis: AMLO es un peligro para México. No dicen en qué consiste tal peligro, sino que lo tildan de populista, su objetivo es grabar un mensaje en la audiencia y sembrar la duda en la gente que aún duda por quien va a votar. No hablan tampoco del terrible costo social que han acarreado los regímenes neoliberales para la población mexicana, encabezados por sus partidos. Apuestan por la desmemoria y se aprovechan de que en la elección no hay opciones reales de cambio profundo.

Por su parte, López Obrador y sus seguidores nos dicen que su análisis tuvo el siguiente resultado: la causa de la miseria en que se encuentra el país está en la mafia del poder y en su corrupción, señalan que hay que cerrar filas con ellos y concluyen que cualquier crítica a su candidatura o candidato le hace el juego a la derecha. La reducción de la lucha de clases (y la política) a una confrontación entre la mafia del poder y la honestidad es una simplificación sostenida a propósito como estrategia discursiva para evitar explicar realmente sus propuestas y así poder exponer si se trata de un cambio real o no lo que proponen. Y el Bronco se presenta como "diferente a los tres", sin explicar ni en qué consiste la diferencia ni explicar por qué antes era priísta. Sucede que la mitad de las deserciones del PRI y de los otros partidos son producidas porque no les dan la candidatura que creen merecer. Sirva la historia de los últimos treinta años del priísmo como prueba de que se salen de ahí para fundar sus propios partidos políticos y/o para hacerse candidatos de la "oposición".

En ese reducidísimo análisis que parece más bien falta de respeto, no hablan de política económica, tampoco de la guerra contra el pueblo, o del papel del ejército y de la marina en desapariciones forzadas. A propósito, el caso de los 43 normalistas desaparecidos les pasa inadvertido, así como también los compromisos internacionales que México tiene con organismos de derechos humanos como la CIDH o incluso la ONU. Y parece que su consigna es que ni se diga nada sobre las injusticias permanentes en que viven muchas personas en México, o sobre la existencia de presos y persecución políticas.

No sabemos si evitan el tema para no confrontarse con los poderes reales con quienes, por el contrario, quieren conciliarse, porque están de acuerdo con cómo han estado haciendo las cosas los gobiernos recientes o porque simplemente no les importa y creen que nosotros olvidamos pronto los dolores que nos han inflingido. Cuando hablan de economía, de política o de justicia, pura demagogia nos recetan. Las campañas son incluso ofensivas porque no tienen contenido, pura imagen, photoshop y un montón de frases prefabricadas que sólo tienen por objetivo incrustarse en la mente de los votantes. En eso no tienen diferencia.

De qué depende el resultado de la elección.

Intentemos vislumbrar de qué factores depende el resultado de las elecciones del 1 de julio. Según la teoría democrática clásica y según todos los spots del INE la elección depende de nosotros, nosotros iremos a las urnas y elegiremos a quienes van a gobernarnos durante los siguientes 6 años, o 3 años en algunos casos. Pero eso es muy simplista, como si no supieran cómo la mercadotecnia influye en la decisión de los votantes y como si no estuvieran enterados del voto corporativo, de la compra de votos como en la última elección federal y en la elección del Estado de México en que repartieron tarjetas de Soriana, todo lo cual ha permanecido en la impunidad. ¿Habrá quien sostenga que eso no influye en la elección? ¿Y el fraude? Nuestras llamadas instituciones democráticas, así les dicen, son expertas en ejecutar fraudes electorales, a veces de forma descarada, como en 1988 o en 2006, a veces dejando en la impunidad los delitos electorales, como en 2012. No es que no importe llevar gente a las urnas, y que se vote en favor de uno de los candidatos, desde luego que ese es un factor en la elección, pero si no ven las demás cosas se estará haciendo un análisis parcial.

¿Cómo es posible que estando demostrados los delitos electorales cometidos, las instituciones cuyo objetivo es otorgar condiciones democráticas en el país y que en esta ocasión nos van a costar una buena parte de los 33 mil millones de pesos que se van a gastar, hayan resuelto que no había nada ni nadie a quien castigar? En el caso de la elección 2012, no castigaron ni a los políticos de la campaña de Peña Nieto, ni al propio Peña Nieto, ni al empresario de Soriana. No, acá no pasó nada, sigue habiendo "condiciones democráticas" como le dicen a la situación en que pueden hacer promesas a empresarios a cambio de favores electorales.

Y, precisamente a eso nos referimos: los empresarios no van a ser castigados por los delitos electorales que cometen porque son uno de los factores decisivos de la elección. Con su dinero finanacian parte de las campañas partidarias o las suyas propias, en contra o a favor de algún candidato. Así lo hicieron en 2006 con los miles de spots pagados por el Consejo Coordinador Empresarial y el entonces Consejo Mexicano de Hombres de Negocios para señalar que AMLO era un peligro para México. Pero, como si esas fuerzas no existieran, su injerencia electoral no está regulada por las leyes electorales, ni las instituciones electorales hacen esfuerzo por controlarlas: los empresarios hacen y deshacen a su antojo.

Lo que sí saben todos los candidatos es que para poder ganar tienen que estar bien con los empresarios, y por ello dedican importantes esfuerzos a convencerlos de que ellos sí sabrán gobernar en su beneficio. Y esos señores del dinero son difíciles de convencer, tanto como hacer que el usurero preste sin interés, y no siempre juegan todas sus fichas por uno de los candidatos, sino que los financian a todos para que quien gane tenga compromisos y favores que pagar.

Otro factor decisivo en la elección son las campañas publicitarias, por este concepto se erogan una gran cantidad de los recursos públicos destinados a los partidos políticos y al propio INE. Nos están atosigando todo el tiempo con spots sin contenido, que no tienen una finalidad para educar en la democraci, sino que todo lo contrario, tienen como objetivo que se banalicen las propuestas y los temas, pues sólo promueven la imagen del candidato o candidata, según se trate: pura basura publicitaria, ni siquiera se salvan las canciones pegajosas.

Esto es muy significativo porque los partidos saben que no importan demasiado los proyectos, el ciudadano común no los va a leer y ellos no van a hacer mucho por explicarlos. No, lo que importa es lo inmediato, lo que la gente está dispuesta a creerles para olvidarlo poco después, y esa es la lógica de la propaganda. Decir cosas sin sentido en forma de promesas: elevación de los salarios, pensión universal, cumplir los Acuerdos de San Andrés, apoyar a la juventud. Al final de cuentas no habrá quien les reclame su incumplimiento, no importa decir cosas racionales o razonables, o explicar un proyecto de gobierno. No, lo único que importa es decir cosas que atraigan votos, siquiera por la risa que provocan.

Por supuesto que el resultado público de la elección también depende de que no haya fraude electoral. Y es que resulta que el PRI es experto en fraudes electorales, los ha cometido desde tiempos tempranos de su existencia y recientemente ha mejorado su técnica: ciudadanizó a las instituciones electorales y con ese renovado aspecto las volvió sus costosas cómplices.

Ahora bien, sí habrá un recambio grande por el número de cargos que van a ser electos, pero ¿eso basta para afirmar que habrá un cambio grande en la política aplicada tras las elecciones?

El narcotráfico, una nueva cara de la burguesía y las elecciones

Después de haber vivido el año más violento de la historia en nuestro país, el clima de violencia alcanza los comicios. Según cifras oficiales del Sistema Nacional de Seguridad Pública en los nueve estados donde habrá cambios de gobierno, los homicidios dolosos, el secuestro, la extorsión y los robos con violencia se han incrementado. Candidatos electorales han sido asesinados en los estados de Guerrero, Oaxaca, Puebla, Veracruz y el Estado de México.

La BBC reportó 90 candidatos asesinados al 10 de mayo, en tanto que la agencia EFE reportó 103 candidatos asesinados al 31 de mayo y hoy 26 de junio se reportan 122 asesinatos de candidatos. Si se busca información en la red, sorprendentemente no hay información oficial, así que a quien le interese debe hacerse una idea de lo sangriento de esta elección a partir de reportes periodísticos. Porque habrá quien diga que desconfiamos de más, pero parece que hay tras esos vacíos un control de esa información y está censurada por el gobierno. A estos crímenes se suman los asesinatos y desapariciones de periodistas, tan solo en el último año 17 periodistas han sido asesinados por hacer su trabajo convirtiendo a México en uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. La labor comunicativa está comprometida porque las vidas de los periodistas están comprometidas. En México decir la verdad mata.Y aún más, al margen decimos que si ocurriera la décima parte de esto en Venezuela sería un escándalo internacional, pero en México, que tuvo el descaro de no reconocer las elecciones en aquel país por "no garantizar las condiciones democráticas", en México parece que no pasa nada, pues las condiciones democráticas se encuentran entre los miles de cadáveres producto de la guerra.

Estas elecciones se están convirtiendo en una pelea por las plazas donde prospera el negocio del narco, el despojo y la rapiña sobre nuestro territorio, llevado a cabo por los grupos criminales desde el gobierno, desde los partidos o desde fuera. Los narcotraficantes, una burguesía en ascenso reclaman su poder político como producto de su poder económico, y la burguesía legal hace alianzas con ellos. En esa sangrienta pelea por los mercados, poco a poco, el gobierno municipal, un supuesto órgano para el ejercicio de la democracia, se convierte en el centro de la disputa de estos grupos criminales legales o ilegales, que desde dentro y fuera de las estructuras de la política en nuestro país se han encargado de hacer de nuestro territorio un instrumento mas de acumulación capitalista en manos de las viejas y las nuevas mafias. Las estrategias y los métodos para obtener y ejercer el poder se vuelven cada vez mas violentos y cada vez más impunes y poco tienen que ver con el ejercicio de la democracia, desde la compra venta de votos hasta el asesinato de candidatos, todo se vale. Estamos en guerra, y es contra el pueblo.

Y es que lo que significan los asesinatos de políticos y candidatos es la participación de otro sector de la burguesía, más violento y abiertamente ilegal, con sus intereses particulares disputando la administración del poder como los demás, aliándose con unos, peleándose con otros, pero defendiendo sus intereses y sus negocios igual que todos, teniendo su propia injerencia en la elección, haciendo pactos y eliminando contrarios. El excesivo costo de la elección se verá aún más incrementado por los financiamientos de los narcotraficantes, claro que esto no se puede probar a cabalidad y uno sólo puede advertir algunos de los efectos de esa alianza siniestra entre la política y el narcotráfico en México.

Muchos candidatos han sido vinculados por reportes periodísticos al narco y otras actividades de la delincuencia organizada, no todos, seguramente, pero muchos de ellos deberían estar bajo investigación y no haciendo campaña política, desde el candidato presidencial del PAN-PRD-MC hasta los priístas que mantienen un cartel desde el gobierno desde hace años, y los panistas que han sido vinculados al asesinato de periodistas que los han denunciado, e incluso candidatos de Morena han sido relacionados al crimen organizado.

Calcular el monto del dinero del narco que está en circulación en la economía nacional y en las campañas no lo podemos hacer nosotros, acaso el gobierno esté en condiciones de hacer estimaciones, pero no nos lo van a decir, porque de ese dinero también ellos cobran, los que están y los que van a llegar tras la elección.

El ofensivo presupuesto del INE y los partidos

Ya hemos dicho que la elección será muy costosa, aquí nos detendremos para analizar en algunas líneas el histórico del presupuesto que recibe el INE y los partidos políticos. Utilizaremos datos no deflactados, es decir sin que se le quite la inflación, que año con año aumenta. Advertimos que mientras el salario no rebasa la inflación, los presupuestos sí lo hacen, así que las tendencias que analizaremos son las mismas si usáramos datos deflactados, lo que cambiaría es el monto. Compararemos el presupuesto que reciben el INE y los partidos con el presupuesto que recibe otra institución de carácter nacional, el Instituto Politécnico Nacional, y usaremos también estos datos sin deflactar para no hacer una comparación errónea y confusa.


Gráfica 1: Histórico del presupuesto del INE en millones de pesos. Los datos disponibles en la página del INE son de 2002 a 2017. El dato de 2018 fue tomado del presupuesto de la federación. De estos datos hay que restar el destinado a los partidos políticos para determinar el presupuesto para la operación del INE y los gastos que tiene para la organización de elecciones.
Dos cosas resaltan de estas gráficas y es que el presupuesto electoral siempre crece. Para concluir lo anterior hay que distinguir los años electorales (2003, 2006, 2009, etcétera, o sea cada 3 años) de los años no electorales. En los primeros, parte del presupuesto se destina para la instalación de casillas, capacitación de funcionarios electorales, etcétera, por ello es natural que se vean incrementos en esos años. La tendencia de estos años electorales se aprecia claramente creciente, o sea que cada vez se gasta más en las elecciones, a pesar de que los materiales que se usan en la elección anterior se regresan al INE, que por lo visto no es muy ahorrador.

Los incrementos son ridículamente grandes. En el primer año electoral mostrado, 2003, el INE recibió 11 mil 143 millones de pesos, y en el año electoral actual, 2018, recibió 24 mil 215 millones de pesos, o sea un incremento de ¡casi 120 % en 15 años! Pero si esto ya así mencionado es ofensivo, compárelo con el presupuesto del IPN (mostrado en la Gráfica 2) que en 2018 ascendió a 16 mil 349 millones de pesos que se usan para sostener una institución con casi 178,000 estudiantes, y en el presupuesto está incluido el gasto de investigación. O sea una institución educativa nacional como el IPN recibió este año aproximadamente dos terceras partes de lo que recibió el INE.

Por su parte, en una compración más local, y para seguir haciéndonos una idea de lo desorbitado de este presupuesto, la Universidad Autónoma de la Ciduad de México, que atiende a 17,000 estudiantes recibió en 2018 aproximadamente mil 200 millones de pesos. O sea que con el presupuesto destinado al INE se podrían sostener una universidad del tamaño de la UACM por 20 años. Quiere decir lo anterior que es muy viable invertir en educación, lo que sucede es que ahí no van a tener tantas ganancias como en el negocio que son las elecciones.

Y podríamos seguir con estas comparaciones, por ejemplo analizar el tamaño de los incrementos presupuestales en el IPN y en el INE y veríamos que el país incrementa su gasto mucho más en sostener una institución electoral dudosa y no confiable, que ha sido cómplice de fraudes electorales de lo que incrementa en una institución de educación e investigación.


Gráfica 2: Histórico del presupuesto del IPN en millones de pesos y número de estudiantes matriculados por año.Los datos fueron tomados del informe de 2018 del presupuesto de la institución.
Cabe señalar en este punto que la información sobre el presupuesto del INE y el financiamiento a los partidos políticos no está disponible de manera clara en una versión público, sino que si a alguien le interesa debe buscarle. Eso significa que están ocultando la información al público, pues dificultan el acceso.

Ahora bien, los montos que han recibido los partidos políticos se muestran en la Gráfica 3, están públicos en la página del INE a partir de 1997, también aquí existe el problema de que en los diferentes lugares en que aparecen las cifras no coinciden, ¿se tratará de errores técnicos o de confusiones provocadas?

Ahí también se ve que crecen los montos si nos fijamos en los años no electorales y en los años electorales, con algunas excepciones, por ejemplo, en 2003 recibieron más dinero que en 2006. Aunque en 2011 había 11 partidos políticos en tanto que en 2006 hubo 8, o sea que 3 perdieron el registro y por lo tanto no recibieron dinero público.


Gráfica 3: Histórico del presupuesto destinado a los partidos políticos, en millones de pesos. Los datos disponibles en la página del INE son de 1997 a 2016. Los datos de 2017 y 2018 fueron extraídos de los presupuestos aprobados en el Congreso de la Unión.
No presentamos los datos, pero analizando los montos que recibe cada partido en lo individual se observa que esta cifra aumenta de forma sostenida, los datos no están deflactados tampoco, pero sí es muy claro que se aprueban a ellos mismos incrementos por encima de la inflación. Injusto e indignante también: el dinero público se destina a alimentar una camarilla de gángsters que son dueños de la política mexicana en vez de a la educación o a garantizar el derecho a la salud que muchas veces hemos sufrido acá abajo.

Por otro lado, el sistema electoral mexicano presume de dotar de financiamiento público a los partidos políticos y acotar los montos de campaña, pues se limita así, dicen, la injerencia de empresarios en el proceso electoral ya que lo que pueden aportar está regulado por la ley. Lo anterior no funciona ni en la teoría ni en la práctica. En la teoría no funciona porque los empresarios tienen otras formas de incidir en la elección, por ejemplo a través de declaraciones y propaganda propia, y es sabido que su opinión cuenta muchísimo más que la del ciudadano de a pie.

No funciona en la práctica porque los topes de campaña se rebasan sistemáticamente, por la donación de empresarios, que es semilegal (dado que rebasan los montos permitidos), por el desvío ilegal de recursos públicos de los estados y municipios que gobiernan los partidos y por las no reconocidasd aportaciones del narcotráfico. Pero además es muy importante señalar que se ha probado en muchísimas ocasiones que los topes de campaña fueron rebasados, la elección de Peña Nieto es un ejemplo notable de los más recientes, y aunque el tribunal electoral elaboró una sentencia un par de años luego de la elección de que esto había ocurrido, en la práctica no pasó nada. Las llamadas instituciones electorales son cómplices de estas ilegalidades.

Así, el sistema electoral mexicano sostiene unas instituciones costosísimas que son cómplices de que se incumpla la legalidad que ellos mismos se pusieron.

Do lo que hemos dicho, alguien podría concluir que las instituciones electorales no funcionan, sin embargo no es así, sino todo lo contrario: las instituciones electorales funcionan para lo que fueron hechas, cumplen una función sustancial en el sistema político mexicano, que es la de otorgarle un halo de legalidad y ser al mismo tiempo cómplices de los delitos electorales.

Así, frente a la disyuntiva de si las instituciones funcionan o no, o sea si se trata de instituciones fallidas, nuestra opinión es que no es así, porque su funcionamiento no puede juzgarse a partir de su adecuación a una u otra teoría, sino al papel que efectivamente cumplen en la política mexicana. Y su función es y ha sido, perpetuar bajo el discurso de la democracia la legitimidad de un sistema que ha mostrado una y otra vez no tener ningún respeto por los derechos del pueblo, que año con año crea un espectáculo carísismo que sirve para fabricar conformidad en la población, para hacernos creer que la historia se hace en la urnas y disuadirnos de luchar día a día, de organizarnos desde abajo para retomar lo que es nuestro.

Si a esto le sumamos los baños de sangre se vuelve sumamente difícil sostener un discurso democrático, si bien nunca hemos pensando que aquellos en el poder nos representan, es difícil que alguien pueda hablar de democracia habiendo tantos candidatos y pre candidatos asesinados, violentados y amenazados por grupos opositores, más aun si aquellos que comunican lo que sucede en este país están siendo abiertamente asesinados y amenazados también por estos mismos grupos desde dentro y fuera de las instituciones. Es imposible hablar de democracia en un clima de guerra como el que vivimos en México y mucho menos cuando las instituciones han mostrado su incapacidad y su complicidad al mantener la impunidad ante los hechos.

En este periodo de elecciones es necesario hablar de la falta de voluntad de las autoridades y de los medios de comunicación al servicio del poder, que son incapaces de atender con seriedad lo que suscede en nuestro país. Lo que les preocupa es garantizar que siga la función en el teatro de la democracia. Ante los hechos nadie puede pensar en que se lleven a cabo ejercicios democráticos a lo largo y ancho del país, porque ni siquiera hay manera de garantizar la vida de quienes participan en el proceso. Para todos aquellos que están en el poder y para todos los que buscan obtener parte de las migajas es necesario mantener el discurso de democracia y hacer como que sí existe para legitimarse, para seguir robando y matando sin escrúpulos. Por eso de todo esto casi no se habla, por que no les conviene que sepamos el verdadero costo de la elección, no les conviene que sepamos cuánto nos cuesta realmente mantener su teatro, porque el dinero y los muertos los pone el pueblo.

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EL TORITO | por TOR | [Número especial 4, junio, 2018]