Basta con encender el televisor, revisar los periódicos o navegar en la red para escuchar los dimes y diretes que se vierten en las campañas electorales. Vemos y escuchamos nombres, propuestas, buenos deseos, y chismes del desfile de siglas de los partidos electorales. Nos repiten hasta el cansancio que es el momento definitivo de la “fiesta de la democracia”, que su voto y mi voto valen igual que el de los poderosos, “porque las elecciones no distinguen entre ricos y pobres”. ¡Mentira! No es más que una falsa democracia eso de que el voto hará la diferencia. Los poderosos de allá arriba, que son quienes verdaderamente eligen, ya decidieron que cualquiera de las dos contendientes principales puede representar sus intereses y garantizar la continuidad de los procesos de acumulación en la capital. No hay diferencias ideológicas sustanciales entre MORENA-PT-PES y PAN-PRD. La disputa real es entre esos organismos políticos para ver quién representa mejor a la burguesía.

En la historia, la Ciudad de México ha sido políticamente relevante por ser la sede de los poderes federales. Desde 1929, con la creación del Departamento Distrito Federal, el Partido Nacional Revolucionario (PNR), luego Partido de la Revolución Mexicana (PRM) en 1939 y Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946, controló la Ciudad de México mediante la designación de un funcionario. Luego de décadas de lucha por parte de la izquierda para lograr la autonomía de la Ciudad, su reconocimiento como un estado y la elección del gobernante local, en 1997 el PRD logró llegar a gobernar la capital con el impulso de las fuerzas sociales que le quedaban –entre ellas organizaciones populares del fragmentado movimiento urbano popular–. Desde entonces, han ganado la mayoría de las elecciones, tienen mayoría en el Congreso local y en las delegaciones. Económicamente no han hecho mucho, pues los derechos de los trabajadores y de los probres en general están tan poco salvaguardados aquí como en el resto del país , lo que evidencia su progresivamente buena relación con la burguesía. En su proceso de derechización van arrastrando consigo a la ciudad y a la parte del movimiento social que controlan de forma corporativa.

Así, en esta elección, la ciudad cobra relevancia política porque ya funge como un estado más con su propia constitución, con mayor autonomía respecto del gobierno federa, por la fuerte presencia de capitales nacionales y transnacionales por el espacio de acumulación de capital que representa. La Ciudad es fundamental para la implementación de políticas económicas generales para la acumulación y privatización con concesiones a los capitalistas inmobiliarios o a los que brindan servicios, algunos de los cuales incluso asumen la dotación de servicios públicos.

¿Y cuáles son las opciones?

Aunque contienden una independiente, el Partido Verde, el Partido Humanista y el PRI intenta recuperar la ciudad de México, hay que leer que la disputa real se da entre los polos organizados alrededor del PRD y MORENA. El primero, busca conservar lo ganado durante años y frente a su proceso de descomposición interna está dispuesto a aliarse abiertamente con la derecha (o sease el PAN), como lo ha hecho en los últimos años. El segundo, no sólo ha ido ganando terreno al PRD a nivel delegacional y disputado su base social, sino también el capital social y político que representa la ciudad en articulación con las facilidades que le podría brindar el ejecutivo. Sin embargo, el aparente cambio de partido en el gobierno de la ciudad tiene en el fondo la continuidad de los intereses de los que mandan más allá del día de la elección y la igualdad del voto resulta nula.

Las candidaturas de Sheinbaum y Barrales de las alianzas MORENA-PT-PES y PAN-PRD-MC respectivamente, comparten los vicios y contradicciones de los partidos de competencia electoral que ha construido la izquierda: caudillismo, liderazgo personal sobre la estructura, falta de democracia interna, clientelismo, dependencia del financiamiento público siguiendo la lógica de conseguir votos por dinero. A partir del 2006, luego del fraude electoral a AMLO, se dio una desbandada de actores y organizaciones sociales para volver a impulsar procesos de base, a lo que se sumó la ruptura de AMLO con Cuauhtémoc Cárdenas que derivó en MORENA (2011), en tanto el PRD se acercaba cada vez más a la derecha pactando la implementación de las reformas estructurales neoliberales (2012) y aliándose con ella para mantenerse vivo como partido electoral, sacrificando posiciones de izquierda e independencia política.

¿Qué pasó después? La creación de MORENA poco aportó a la transformación de esa izquierda, ya que carga con algunos de los vicios, heredados a la gente que militó en el PRD, partido que pacta con oportunistas y renuncia a apuestas políticas audaces en su programa con tal de ejercer el gobierno. De tal suerte que MORENA se erige sin posicionamientos ni principios claros, planteando soluciones técnicas, principalmente atendiendo a una cuestión ambiental, guiñándole el ojo seguramente a alguien de la derecha.

En el proceso de descomposición del PRD, Barrales fue ganando posiciones dentro del partido hasta alcanzar la presidencia y la candidatura por la capital.

Por su parte, Sheinbaum tiene un importante capital social y cultural como académica, pero carece de capital político propio. En el tiempo que lleva este partido, no ha logrado construir su propia base social, lo cual incide en que se busque gente con la cual mantener una relación de intercambio: obtienen programas sociales y beneficios numerosos a cambio de brindar su apoyo al partido. Así, debemos entender que la base de un partido es la fuerza social de apoyo para movilizarse o para vigilar las casillas, promover el voto a favor de su candidato, hacer propaganda. Recordemos que es la primera vez que MORENA es parte de la contienda electoral y aún sin contar con las bases con las que sí cuenta el PRD, las encuestas los favorecen y muestran un panorama que les anuncia la victoria. Tal parece que la figura de AMLO genera la suficiente simpatía como para disputarle al PRD las delegaciones.

A pesar de los años que lleva gobernando el PRD en nuestra ciudad, en la última eleccción MORENA le arrebató cinco delegaciones, que gobierna actualmente: Cuauhtémoc, Azcapotzalco, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco. Por otro lado, el proceso electoral con respecto a los jefes delegacionales da cuenta de la nueva reconfiguración del mapa político de la Ciudad de México. Luego de administrar en conjunto con el PT y Convergencia 14 de las 16 demarcaciones (el PAN tenía sólo Benito Juárez y el PRI-PVEM, Cuajimalpa), el PRD va perdiendo simpatía porque MORENA parece estar ya más en el gusto de los citadinos.

Por ejemplo, en Iztapalapa, una de las alcaldías en la que ambos partidos desean ganar por ser la que tiene un mayor número de votantes, la elegida para enfrentar a Clara Brugada (contendiente de Morena) es la directora general del Programa Prepa Sí, Karen Quiroga. Habrá que ver si la población de esta alcaldía se pinta de un nuevo color o piensa como dice el viejo dicho “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, manteniéndose con el PRD, que ha mantenido su relación con los colonos por medio de programas sociales que supuestamente los benefician. ¿Qué debemos saber de Alejandra Barrales?

A lo largo del proceso electoral la lucha por la base social ha sido clara entre los polos contendientes, llegando incluso a la violencia abierta. Barrales ha hecho uso de las organizaciones sociales del PRD, movilizándolas para sus actos de campaña. Por ejemplo, en Iztapalapa al Frente Popular Francisco Villa (los amarillos), la Asociación Comparsa, las organizaciones de comerciantes, la Organización de Vivienda y la Unidad Democrática Republicana, la organización “Perspectiva de Izquierda Heberto Castillo”, el Consejo Popular Ciudadano, de la Asociación de Interpretes, Traductores y Organizaciones Indígenas. Pero también ha utilizado la base social del PRD para sabotear y violentar los actos políticos de MORENA, sobre todo en Coyoacán, así como los cuerpos de bomberos y la infraestructura del gobierno capitalino. Finalmente, el PRD ha buscado mantener su base social mediante el uso electoral de programas sociales como el de la tarjeta rosa para otorgar dinero a las mujeres. Aunque la candidatura de MORENA ha carecido de base social, también es cierto que en el proceso se ha alimentado de algunas organizaciones sociales y dirigentes populares que han roto con el PRD a partir de la candidatura de Barrales y de las perspectivas de triunfo de Sheinbaum, bajo una lógica oportunista en tanto se da el salto en el contexto electoral y no fruto de un proceso de construcción política previo. Además de la disputa por la base social, el conflicto entre MORENA-PT-PES y el PAN-PRD es por el convencimiento de la burguesía que tiene intereses económicos aquí en la ciudad. En la capital los poderosos mandan en un pequeño núcleo conocido como el G9: grupo empresarial ligado al PAN que respaldó al gobierno de Miguel Ángel Mancera, junto con el Consejo Económico y Social.

A los empresarios no les importa si son de derecha o izquierda, siempre y cuando los representen. Humberto Lozano, de la CANACO capitalina, y Ada Irma Cruz Davalillo, presidenta de la CANACOPE, expresaron que no les importaba el partido siempre y cuando “resolvieran las necesidades de la ciudad”. Cuando hablan de esas necesidades en realidad se refieren a las suyas, que son las del mantenimiento de sus ganancias y la eficiencia de la circulación de mercancías.

Así, tanto el PRD como MORENA han tenido un interlocutor central en la burguesía nacional y en menor medida la pequeña burguesía. Buscan asegurar a ambos que no se encuentran peleados con la iniciativa privada y que, muy por el contrario, hay disposición para satisfacer las necesidades que supone garantizar la acumulación: carta abierta para que elijan los rubros en la construcción de infraestructura y garantizar condiciones de producción, implementar o quitar leyes y asegurar sus inversiones.

Barrales ha intentado refrendar el vínculo con los empresarios ligados al gobierno de Mancera y disputar en lo posible a MORENA. A principios de año les planteó un plan maestro para generar condiciones de inversión en la capital que contempla no sólo el nuevo aeropuerto, sino que prometió certidumbres legales y políticas. Parece ser que las cartas fuertes de la burguesía ya están amarradas También, a fines de febrero refrendó su vínculo con la COPARMEX. Frente a la Federación Femenina de la Comunidad Judía y la Asociación de Empresarios de Iztapalapa, Barrales ha planteado el proyecto de reindustrializar Iztapalapa con empresas que produzcan insumos para el metro y aeronaves, para lo cual pretende garantizar una red de abasto de agua.

Luego de la reunión de Sheinbaum con la COPARMEX de la ciudad, Barrales declaró que también se había reunido en privado con empresarios, pero nada más. Recientemente parece estar disputando a MORENA la relación con un segmento inmobiliario, pues se ha reunido con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI) (que parece relacionarse con Grupo Danhos, cercano a Morena), de vínculos con empresas inmobiliarias y les ha prometido posibilidad de desarrollos inmobiliarios en la zona oriente y suroriente de la ciudad.

¿Y sobre Sheinbaum?

Sheinbaum ha centrado su discurso en garantizar que no está en contra de los empresarios, promoviendo más el proyecto general de MORENA y a AMLO, además de prometer eliminar algunas leyes y la implementación de tecnologías. Su discurso está enfocado tanto a los grandes capitalistas como a la pequeña burguesía: comercial, industrial, de transporte y desarrollo tecnológico, frente a los grandes capitales (como el inmobiliario), ante los cuales se muestra vacilante. Dicho sea de paso, Sheinbaum busca eliminar el comercio informal incorporándolo mediante su transformación en pequeños empresarios y el desarrollo del comercio. Al igual que Barrales, se reunió con la Asociación de Empresarios de Iztapalapa (AEI) integrada por 200 empresas con 70 mil trabajadores, a los cuales prometió generar infraestructura para el desarrollo económico en la delegación –agua, transporte, espacio público-. Frente a las exigencias de regulación de marchas por parte de empresarios, parece no haber cedido al manifestar que no las regularía y plantea resolver las demandas y necesidades sociales por medio del consenso. En la propuesta de un organismo para regular el transporte de pasajeros, Sheinbaum no cuestiona el modelo mixto de gestión público-privada del transporte público (Metrobús y microbuses) que termina beneficiando a los empresarios, aunque diga propugnar por salarios dignos para los trabajadores. En reunión con la Cámara Nacional del Comercio, Servicios y Turismo (CANACO SERVYTUR) reafirmó el apoyo a las pequeñas empresas, apoyos financieros, eliminación de impuestos, así como la transformación del comercio informal sin corrupción o clientelismo.

Sheinbaum representa el vínculo con una parte del sector inmobiliario. Como Secretaria de Medio Ambiente entre 2000-2006, Sheinbaum fungió como enlace de AMLO con Rioboo Construcciones, S.A. de C.V. (propiedad de José María Rioboó) y ADI/Grupo Danhos (propiedad de David Daniel Kabbaz). Como responsable del Fideicomiso para el mejoramiento de las Vías de Comunicación (FIMEVIC) otorgó directamente los proyectos de los segundos pisos de “Periférico y Viaducto, así como el Puente Vehicular Prolongación San Antonio, Lorenzo Boturini, Fray Servando y Avenida del Taller, el Deprimido Vehicular Avenida Del Rosal, la primera etapa de la Ciclovía y las gazas elevadas del corredor de transporte público Insurgentes.” Grupo Danhos se benefició durante el mismo periodo para instaurar torres para oficinas y viviendas, así como para plazas comerciales (“Parque Alameda, Parque Delta, Parque Duraznos, Parque Cuicuilco, Parque Tezontles, Parque Linda Vista” y Reforma 222). La hija del dueño de Grupo Danhos, Elvira Daniel Kabbaz Zaga, fungió como asesora jurídica de AMLO y como representante de MORENA en el Constituyente de la ciudad de México, intentó eliminar el numeral 8, apartado C del artículo 21, que obligaba a las empresas inmobiliarias no sólo a mejorar la infraestructura del espacio público, sino a compensar y mitigar el impacto urbano de los proyectos.

Hoy, Riobbo Construcciones está contemplada para el proyecto de construcción de dos pistas extras en el aeropuerto militar de Santa Lucía (Huehuetoca, Estado de México), en sustitución del nuevo aeropuerto. En este sentido, no plantea afectar los grandes intereses capitalistas en la ciudad tales como el capital inmobiliario y los megaproyectos. Se ha empeñado en señalar que no habrá expropiaciones y que sólo se suspenderán aquellas que tengan irregularidades. Lo que no es claro es en qué medida esas empresas corresponden a las que se enriquecieron durante la gestión de Mancera. Sobre el señalamiento de haber permitido la construcción de las plazas comerciales Patio Tlalpan y Gran Terraza Coapa, se ha deslindado señalando que dichos proyectos estaban consumados y no podía echarlos para atrás, por lo que su actuar se redujo a mesas de trabajo con las empresas. Respecto del Estadio del Cruz Azul se ha manifestado en oposición a su demolición para la construcción de un centro comercial, mencionando que no se necesitan más plazas comerciales.

Y así, si siguiéramos los pasos que las candidatas por la contienda de la Ciudad de México han dado desde antes de sus campañas, podríamos tener más elementos para percatarnos que eso del “ejercicio del voto” y de “decidir quién queremos que nos represente” no es más que un chiste que se cuenta solo…

Para poder decidir, definitivamente tenemos que organizarnos y luchar por nuestra cuenta.

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EL TORITO | por TOR | [Número especial 4, junio, 2018]