EDITORIAL



Luchamos por la vida y celebramos la solidaridad

Bajo el capitalismo, la lucha por la vida se da cotidianamente, palmo a palmo, pues cada día, a cada paso, hay que defenderla de los dueños del capital que cuenta con distintos rostros como el inmobiliario o el de la banca. También es necesario defender la vida de los políticos que se encargan de poner la mesa a los grandes dueños del dinero, se contentan con las migajas que les tiran al suelo y van engordando hasta que algunos logran sentarse a la mesa con sus patrones. A todos los mueve el hambre de dinero. Sin importarles la vida corrompen leyes de construcción, compran conciencias e incluso son capaces de convertir nuestra vida y nuestra sangre en bonos de inversión, especular con ellos y embolsarse un buen dinero. Eso hicieron con los sismos del 7 y 19 de septiembre y de eso escribimos en este número especial de El Torito.

Sin embargo, la necedad de la vida, en esa lucha permanente por mantenerse, engendra y ensaya diversas formas de organización, desde las espontáneas que se dan para remover escombros y rescatar sobrevivientes hasta la consolidación de organizaciones políticas y sociales que han luchado para mantener los mínimos que nos permitan seguir en ese combativo empeño, algunas de ellas por muchos años. También de eso escribimos en este número especial.

Esa latencia organizativa de los de abajo, no tiene sin cuidado a los de arriba, por el contrario, saben de su importancia y uno de sus empeños principales es evitarla, para lo cual usan una combinación de exterminio físico, aislamiento y paliativos. Para ello han desarrollado diferentes estrategias, pues la clase dominante aprende de la historia, y aprende bien, no podemos subestimar su capacidad. Definitivamente, han logrado perfeccionar notablemente las técnicas de dominación y mediación, además de las de apropiación y represión.

Para todos los que luchamos contra ellos, es importante analizar las técnicas con que nos dominan, reprimen y se apropian de nuestro trabajo, y por lo tanto comprender sus acciones como una estrategia que persigue determinados objetivos y no como actos fortuitos decididos al calor de los acontecimientos por capitalistas y funcionarios. Pensamos que la actuación del Estado frente al sismo merece este tratamiento y hemos tratado de contribuir en la medida de nuestras posibilidades a la discusión que sirva para caracterizar a nuestro enemigo común a través no de lo que dice de sí mismo, sino de lo que hace.

Así, las pequeñas contribuciones que aquí presentamos son fruto de un balance y discusión colectivos, porque la discusión es una fuente de conocimiento si nos acerca al pensamiento de nuestros iguales y nos permite mirar con muchos, pensar con muchas cabezas y, sobretodo, actuar con muchas manos para la lucha.

Tejiendo Organización Revolucionaria
Noviembre de 2017