EL TORITO | por TOR | [Número especial, noviembre, 2017]

1. Introducción

Cuando se dice que la actual fase del capitalismo es la más brutal y agresiva de su historia, no es mera retórica alarmista. Múltiples aspectos de la vida en sociedad lo han demostrado, desde el reforzamiento del trabajo esclavo, la trata de mujeres y niños en forma masiva, el entrelazamiento entre la economía criminal y la “legal”, la explotación redoblada de las trabajadoras y los trabajadores, la devastación ambiental, por mencionar algunos ejemplos. En este contexto la guerra como forma de dominar y organizar la sociedad, se ha vuelto la forma de operación normal del capitalismo. Lo que sucedió en los terremotos del 7 y 19 de septiembre de 2017 son una muestra clara de ello, ya que el Estado optó por administrar la tragedia, más que por preservar el bienestar de la sociedad y verse aparentemente desbordado en el intento. Para mostrar una cara de esta lógica revisaremos algunos de los caminos que ha transitado el dinero que se ha puesto en movimiento con los terremotos, tanto caminos públicos como privados.

2. La primera reacción puesta en manos del consumo

Como si fuera el primer terremoto que enfrenta el país, los planes de atención de emergencias, de protección civil y de salvaguarda de vidas brillaron por su ausencia. Se creó una imagen donde la solidaridad de la sociedad efectivamente cargó con la responsabilidad de atender a los damnificados. Esta situación se transformó, entre otros aspectos, en un aumento de las ventas de artículos de consumo básico, de higiene, ropa e instrumentos de trabajo, por lo que las tiendas que más se vieron beneficiadas fueron las tiendas de autoservicios, que desde 2012, en el mes de septiembre no registraban ventas tan altas, como puede verse en la gráfica [1].


Si analizamos más de cerca la situación para mirar a las beneficiadas encontramos que las ventas de las empresas agrupadas en la Asociación Nacional de Tiendas Departamentales y de Autoservicios (Antad) aumentaron 9.4% durante el mes de septiembre [2], es decir estamos hablando de ventas en septiembre por la cantidad aproximada de 126 mil millones de pesos [3]. Esto representa un crecimiento importante de sus ventas, ya que en meses anteriores la tasa promedio de crecimiento era de 7.5%.

Para contar con una mejor idea de esta situación hay que mencionar que la ANTAD agrupa 51 917 tiendas, 5 410 de Autoservicio, 2 258 Departamentales y 44 249 Especializadas [4]. Entre las de autoservicios se encuentran Walmart, Comercial Mexicana, Costco, Chedrahui, Soriana, Sam´s Club, HEB, Piticó. Entre las tiendas departamentales se encuentran Sears, Liverpool, Suburbia, El Palacio de Hierro, Sanborns, Fábricas de Francia, Coppel, Del Sol. Y entre las especializadas están Home Depot, 7 Eleven, Oxxo, Farmacias del Ahorro, Super Farmacia, Farmatodo y otras más. Además cuenta con una lista de socios estratégicos en los que se encuentran Coca Cola, Samsung, Nestle, Telmex, Grupo Modelo, Grupo Radio Centro etc.

Estas empresas fueron las primeras beneficiadas de una respuesta solidaria que suplió los vacíos que dejó el Estado, porque así se promovió que de los bolsillos de la gente salieran los pesos para los acopios de medicamentos, herramientas, alimentos, etc., sin que se comprometieran fondos gubernamentales, aunque estos de por sí provengan de los bolsillos de los y las trabajadoras.

Como ya advirtieran muchos empresarios, como Carlos Slim, los terremotos también traerían beneficios para la economía, que es una forma de decir que habrá más negocios y por lo tanto más beneficios para los empresarios pero no para los trabajadores. Por ejemplo, se mencionan los aumentos en la demanda de agua embotellada y alimentos enlatados, comercializados por empresas como Herdez, Cultiba y Femsa, también se espera una mayor demanda de cemento, acero y vidrio plano cuando empiecen las labores de reconstrucción de los edificios, carreteras, viviendas y puentes. En el sector de los bancos se augura una mayor demanda de créditos individuales y de compañías, así como el financiamiento del sector de infraestructura educativa, de salud, hidráulica y social. Sin embargo, como lo demuestran décadas de las políticas neoliberales, en este país el aumento de las ganancias de los empresarios no significan mejoras para los trabajadores, ni más empleos bien remunerados, ni una distribución de la riqueza que favorezca a las grandes mayorías de este país.

Además, y esto no lo mencionan los grandes ricos de este país, el hecho de administrar los fondos para la ayuda y reconstrucción después de los terremotos, les permite a los banqueros un fondo de inversión con el que pueden obtener ganancias en los mercados de valores internacionales, sólo con tenerlos, mientras se decide a dónde se destinan los recursos. Por esto es importante considerar cuánto se espera gastar en la reconstrucción, de dónde se espera obtener parte de ese dinero, quién lo manejará y cómo.

Así, los capitalistas ganan doble, o triple: vendiendo los víveres, agua, herramientas y materiales para la reconstrucción, deduciendo de sus impuestos sus supuestas donaciones, que no merecerían llamarse así y, si esto fuera poco, administrando y especulando con el dinero, público y privado, a través de un fideicomiso.

3. Costo de la reconstrucción

Las cifras que ha dado Peña Nieto sobre el costo de la reconstrucción han variado en menos de un mes, el 27 de septiembre anunció medidas por 37 mil 500 millones de pesos, posteriormente el 17 de octubre afirmó que los gastos ascenderían hasta los 48 mil millones de pesos. Hasta esa fecha había más de 400 muertos por los terremotos, 180 mil viviendas afectadas, 12 millones de mexicanos afectados, 16 escuelas dañadas y 11 mil inmuebles patrimonio cultural por atender [5]. Por su parte diversos especialistas nacionales e internacionales, han afirmado que las estimaciones están muy por debajo de lo que va a costar en realidad la reconstrucción, considerando distintos cálculos y la experiencia de otros sismos o huracanes, donde el gobierno mexicano ha presupuestado muy por debajo de la realidad. El Servicio Geológico de los Estados Unidos proyectó los daños, de forma preliminar, entre mil y 10 mil millones de dólares, es decir, entre 19 mil y 190 mil millones de pesos [6]. Por su parte Enki Reserch estimó los daños entre 9 mil 800 millones de dólares y 10 mil 100 millones de dólares, es decir entre 186 mil millones de pesos y 192 mil millones de pesos [7]. Todas cifras aproximadas pero muy por encima de lo que calcula el gobierno costará la reconstrucción.

Lo importante a resaltar es que esos miles de millones de pesos son lo que se disputarán las diversas empresas, ese es el negocio que les interesa asegurar y para el cual utilizan sus fundaciones de “solidaridad” como medio de introducirse en las decisiones de la reconstrucción, así como también recurren a su poder sobre el gobierno para decidir el destino de recursos públicos, la decisión de los contratos y concesiones.

Nos interesa señalar un punto, los diferentes gobiernos del país se han negado a construir fondos suficientes para atender las necesidades originadas por los desastres naturales, al grado que el Fondo Nacional de Desastres (Fonden) resulta insuficiente y es probable que en esta ocasión se recurra a una mezcla de diversos fondos públicos y privados para enfrentar la reconstrucción. Para profundizar en esta idea es que vamos a revisar a continuación el Fonden y después el Fideicomiso Fuerza México, ambos formas de obtener y administrar recursos para la reconstrucción, el primero público y el segundo privado.

4. Fonden. Compartiendo riesgos de desastres con el mercado de capitales

De acuerdo con la ubicación geográfica de México, el país está expuesto a diversos riesgos como huracanes, temblores, erupciones volcánicas, entre otros, que son denominados desastres naturales. Para hacer frente a estos el gobierno mexicano realiza un “guardadito”, pero con el tiempo decidió ponerlo mejor en el mercado financiero bajo la forma de bonos. La situación sucedió así.

En 1996 el gobierno mexicano creó, a partir de una partida presupuestal, el Fondo de Desastres Naturales, Fonden, para atender las consecuencias de los desastres y la reconstrucción. Además, según los propios documentos oficiales, el gobierno mexicano desarrolló un marco institucional de preparación en la atención de desastres, que incluía la evolución y disminución de riesgos, cultura de prevención y contratación de seguros, con esto se transitó de un enfoque de respuesta posterior a una respuesta desde la prevención. En realidad, los principales estados afectados siguen siendo los mismos y con las comunidades más pobres, por lo que se puede poner en total duda la efectividad de la respuesta preventiva del gobierno mexicano. En lo que se ha convertido el Fonden, es un mecanismo para fomentar el lucro con la tragedia, como veremos más adelante.

Si bien el objetivo del Fonden es atender emergencias resultado de desastres naturales, sólo ha sido en forma complementaria, es decir, en tanto una entidad sea rebasada en su capacidad de respuesta. En palabras de José María Tapia, director del Fonden, este instrumento “canaliza recursos para reconstrucción de los daños sufridos por un fenómeno natural perturbador en la infraestructura pública federal, estatal o municipal, así como a la vivienda perteneciente a las familias catalogadas en pobreza patrimonial” [8]. Entre los rubros de interés del Fonden se encuentran: vivienda, infraestructura urbana, residuos sólidos, carreteras, monumentos históricos, artísticos y arqueológicos, áreas naturales protegidas, forestal y de viveros, infraestructura de salud y educación, etc.

En 2006 el Fonden se convirtió en pionero al ser el primer gobierno de un país en emitir bonos de catástrofe con el objetivo de “transferir el riesgo de un terremoto en México al mercado internacional de capital” [9]. A partir de 2009, cuando vencieron los primeros bonos, el Fonden emitió nuevos bonos de riesgos múltiples usando el programa MultiCat del Banco Mundial, agrupando riesgos y regiones para organizar su aseguramiento. En 2012 el gobierno mexicano volvió a usar el programa del BM para volver a emitir los bonos y en 2017, el 4 de agosto, fueron emitidos los más recientes bonos [10]. Desde 2009 los bonos han sido emitidos con la intermediación del Banco Mundial.

El importe de los bonos colocados por el gobierno mexicano en agosto de 2017 asciende a 360 millones de dólares colocados a tres años en la Bolsa de Valores de Luxemburgo, consistente en tres series, la primera sobre daños catastróficos causados por terremotos por 150 millones de dólares (mdd), la segunda por tormentas en el Atlántico por 100 mdd y la tercera por tormentas en el Pacífico por 110 mdd [11]. Los bonos fueron comprados por 37 inversionistas globales, conformados por fondos de inversión alternativa y especializados, reaseguradores, entre otros. Por su parte el Banco Mundial hace el papel de custodio del bono, es decir del dinero y ante él se hacen las gestiones para recibir la indemnización [12]. Cabe mencionar que para 2017 el Fonden cuenta con 9 mil millones de pesos, 6 mil asignados en presupuesto y 3 mil del fideicomiso del año pasado.

Lo que se busca con esos bonos, cuando se afirma que se comparten riesgos con el mercado internacional de capital, es que el gobierno mexicano tenga asegurada la protección de múltiples riesgos con un fondo construido con el dinero aportado por los compradores de los bonos, todo esto con precios y tasas fijas. De esta forma, según documentos de la SHCP, se evita cargar sobre el presupuesto público la respuesta inmediata a los desastres naturales.

Antes de avanzar, vale la pena explicar brevemente cómo funcionan estos bonos multi catástrofe o bono catastrófico. Los bonos emitidos por el Fonden con la intermediación del Banco Mundial, constituyen certificados de deuda que son adquiridos por inversionistas extranjeros, con una tasa de interés, un tiempo para su pago y otros condicionantes similares a otros bonos. Al cumplirse el tiempo el comprador del bono obtiene su inversión más los intereses, pagados por el gobierno mexicano, sin embargo, estos bonos tienen la particularidad que en caso de un desastre natural no serán pagados, sino que los recursos pasarán a manos del gobierno mexicano, pero para que esto suceda deben cumplir requisitos paramétricos, por ejemplo, en el caso de los terremotos, la intensidad y la profundidad del epicentro, entre otros elementos. Por su parte, el organismo encargado de realizar las mediciones en el caso de terremotos es el Servicio Geológico de los Estados Unidos del Centro Nacional de Información Sísmica, ubicado en Golden, Colorado.

Ahora bien, el gobierno mexicano ha trabajado en diversos mecanismos para la “transferencia de riesgos”, donde los bonos MultiCat son una parte, pero otra parte la constituyen los seguros, que también tienen condicionantes y costos asumidos por el gobierno mexicano. Entre los condicionantes se encuentran la realización de inventarios de bienes de la infraestructura pública asegurada, el análisis de riesgos y grado de vulnerabilidad, y un esquema de administración y transferencia de riesgos [13]. Es decir, que el gobierno federal sí conoce el grado de riesgo y vulnerabilidad ante los sismos, pero decide no crear mecanismos suficientes y eficientes de prevención ni de salvaguarda en caso de siniestros. Como ha sido señalado insistentemente, no es que desconozca el grado de riesgo y la vulnerabilidad para no poder crear planes de rescate, evacuación, atención médica, etc. etc., es que no le interesa crearlos y sólo se dedica a desarrollar una “administración de riesgos” que termina por crear planes de compra de seguros y colocación de bonos multicatástrofes en el mercado financiero.

El sueño del gobierno mexicano en cuanto a la cobertura de riesgos es que la respuesta a los desastres naturales no pase por el presupuesto, confiando más en el mercado y los seguros. Siguiendo una versión clásica de la perspectiva neoliberal el gobierno no debería asumir ningún gasto, sino sería el mercado, en este caso de capitales y seguros, quien asumiera la responsabilidad, lo cual es un despropósito ante el daño que han ocasionado esos mercados a la economía de diversos países y a la mundial con la especulación financiera. Además, se presupone la incapacidad del Estado para asumir esta responsabilidad mientras que en el gasto del presupuesto se acumulan onerosas, opacas e inservibles erogaciones, por ejemplo desde enero de 2013 a junio de 2017 el gobierno de Peña Nieto ha gastado en publicidad oficial 37 mil 725 millones de pesos, cantidad similar a lo que habían presupuestado costaría las reparaciones en un primer momento. Otro caso, el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México presupuestado en 120 mil millones de pesos, casi 3 veces lo que se tiene previsto para la reconstrucción de los sismos, hasta febrero de 2017 ya se han otorgado contratos que comprometen gastos por 35 mil millones de pesos en medio de la opacidad con que se ha manejado la construcción del nuevo aeropuerto, al grado que hasta hoy ni los responsables, ni los encargados y los legisladores saben cuánto costará la obra [14].

Pero lo que termina por ser una afrenta total es la corrupción en el manejo de los recursos mismos del Fonden. La Auditoría Superior de la Federación ha registrado múltiples desvíos de recursos públicos: 74 millones de pesos en Tabasco en 2012; en Guerrero en 2013 la SHCP, SEDATU, SCT y Conagua aplicaron los recursos con criterios fuera de la ley; en 2014 en Veracruz la Auditoría determinó un desvío de 531 millones de pesos por recursos no ejercidos del Fonden, acusaciones que forman parte de los cargos por los que se encuentra preso el ex gobernador del estado Javier Duarte [15]. Por si fuera poco uno de los responsables de operar esta nueva administración de riesgos, el Director Adjunto de Administración de Riesgos, de la SHCP, Salvador Pérez Maldonado, ha sido señalado por corrupción al entregar a sus “cuates” contratos de seguros contra desastres en Oaxaca, Hidalgo y Colima a mediados del 2016, violando las normatividades aplicables.

Si a esto dicho, sumamos que acceder a los recursos del Fonden ha sido muy tardado, podemos sostener que no cumple con su objetivo de atender necesidades sociales en contextos de emergencia. El tiempo que transcurre entre el desastre y la autorización de recursos “inmediatos” pasó de 15 días en 2010 a 55 días en 2014, en el caso de los sismos ha sido menos tiempo pero sigue siendo nada inmediata, 34 días en promedio [16]. Si los recursos del Fonden no se han aumentado bajo el pretexto de compartir riegos con el mercado de capitales y tampoco está cumpliendo su objetivo de atender necesidades sociales, ni avanzar en la prevención de los desastres, entonces ¿para qué sirve el Fonden? Regresemos a los bonos multi riesgo y los terremotos de septiembre.

Tenemos que por las condicionantes paramétricas el bono catastrófico sólo aplicará para el terremoto del 7 de septiembre porque el del 19 no fue mayor a 8 grados Richter. Los recursos que se obtendrán son 150 millones de dólares, que son más o menos, 3 mil millones de pesos, ni el 10% de lo presupuestado que costará la reconstrucción según fuentes oficiales. Es decir que ni siquiera alcanzan sus medidas de diversificar el riesgo con el mercado financiero. Lo que podemos encontrar es que sólo están creando una transferencia de recursos públicos a favor del capital

Se crea el fondo con el dinero de la emisión de bonos, pero no lo recibe el gobierno mexicano, así que se queda en manos de un intermediario, el Banco Mundial que bien lo puede poner a crear ganancias en el mercado financiero.

Al concluir el plazo del bono, en caso que no sucedan los desastres naturales que cumplan los requisitos establecidos, el gobierno mexicano habrá pagado los intereses a los que compraron los bonos y además recibirán el importe de su inversión.

En caso que sucedan los desastres naturales y cumplan los requisitos, los recursos del fondo serían entregados al gobierno mexicano por medio del Fonden y no tendría que pagar los intereses ni la inversión. Por parte de los compradores de bonos habría quienes perderían su inversión o parte de ella. Mientras tanto se ocuparon los bonos en el mercado financiero para comprarlos y revenderlos, así como el dinero del fondo se puede invertir y reinvertir durante el tiempo que dure el bono.

Hasta la emisiones de bonos anterior, es decir hasta antes de agosto de 2017, los gastos pagados por el gobierno mexicano por los bonos fue de 231 millones de dólares mientras que la indemnización recibida fue de solo 50 millones de dólares, por lo que se gastaron 181 millones de dólares en la operación de los bonos, aproximadamente 3 mil quinientos millones de pesos, que bien podrían haber sido parte del fondo en lugar de ir a parar a las bolsas de los inversionistas [17]. Los bonos no son costeables, ni cumplen su objetivo.

Lo importante a señalar es que aun así los recursos obtenidos para el Fonden no alcanzan para cubrir las necesidades originadas por los desastres. Es decir, el objetivo no es cubrir las necesidades del “desastre natural” sino generar con dinero público mecanismos para crear mercados para las bolsas de valores, para los fondos de inversión especializados, para el mercado financiero global, para el gran capital trasnacional. Decir que es con dinero público no es poca cosa, porque es dinero que proviene de los impuestos de las y los trabajadores principalmente, por tanto son la gente que trabaja los que responden al desastre múltiples veces, con la solidaridad, con sus impuestos y con sus pérdidas.

5. Fideicomiso FUERZA MÉXICO centralización y acumulación de recursos

Al hablar de Fuerza México, lo primero que hay que resaltar es la prodigiosa bondad de los empresarios mexicanos que acudieron inmediatos a proporcionar su ayuda para los afectados por los terremotos… con la creación de un fideicomiso para recolectar todas las aportaciones y decidir cómo gastarlas.

Haciendo un breve recuento tenemos que el Fideicomiso Fuerza México fue firmado el miércoles 20 de septiembre, es decir que inmediatamente después del sismo del martes 19, las cúpulas empresariales ya tenían comunicaciones, reuniones, acuerdos para planear la forma en que intervendrían en la administración de la tragedia. Para el jueves 21 de septiembre, el Servicio de Administración Tributaria anuncia facilidades de operación para el fideicomiso y exhorta a los tres niveles de gobierno y los diversos partidos políticos a que se sumen a esta iniciativa, así mismo pide a los senadores unirse con el fondo de 50 millones que constituyeron un día antes [18].

Las facilidades que otorga el gobierno mexicano al Fideicomiso Fuerza México se traducen, entre otras cosas en que está autorizado a expedir comprobantes deducibles de impuestos por las donaciones recibidas. También el INFONAVIT e IMSS proporcionarán facilidades para que las empresas realicen donativos al fideicomiso Fuerza México al pagar sus cuotas, las empresas a las que se les da esta facilidad serían 900 mil. Estas formas de agilizar los donativos a Fuerza México son una manera en que se difiere la responsabilidad del Estado, ya que no son a través de fondos públicos como se opera la atención a las emergencias, sino por medio de recursos privados que también cuentan con sus propios mecanismos para decidir cómo y dónde se aplican esos recursos.

Al 26 de octubre, Fuerza México había recaudado 144 millones 800 mil pesos y 2 millones 972 mil dólares [19], que al tipo de cambio del mismo día serían 56 millones 468 mil pesos, es decir que en total ha recaudado 201 millones 268 mil pesos.

Como puede encontrarse en los documentos y comunicados de Fuerza México, el Comité Técnico será el encargado de dirigir el fideicomiso, por tanto decidirá a dónde se destinarán los recursos. En este comité se encuentran Juan Pablo Castañón Castañón, presidente del Consejo Coordinación Empresarial; Manuel Herrera Vega, presidente de la Confederación de Cámaras Industriales; Alejandro Ramírez, presidente del Conejo Mexicano de Negocios; Marcos Martínez García, presidente de la Asociación de Bancos de México; Vicente Yañez, presidente de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales; José Méndez Fabre, presidente de la Asociación Mexicana de Intermediarios Bursátiles; Frédéric García, presidente del Consejo Ejecutivo de Empresas Globales; Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción; Federico López, presidente del Consejo de la Comunicación; Edna Jaime presidenta de México Evalúa; Federico Reyes Heroles, presidente de Impunidad Cero; Antonio del Valle, presidente de Bx+; Carlos Daniel Cendoya, presidente de Compartamos [20]. Es decir los más interesados en la reconstrucción porque son sus ámbitos de negocios.

Hasta finales de octubre el fideicomiso no tiene proyectos en operación, es decir todavía está en la fase de diagnóstico y recaudación de fondos. Los recursos para la emergencia serían los del Fonden, que tampoco llegaron a tiempo, sino hasta principios de octubre para cubrir el terremoto del 7 de septiembre, ya sea porque estuvieron esperando a los trámites del MultiCat Bond del Banco Mundial, a los trámites de los seguros o la propia burocracia del Fonden y del gobierno. Por tanto está a la vista que todos estos programas no son para atender las necesidades sociales derivadas de una emergencia, son un plan más enfocado en recolectar los recursos y encauzarlos a los lugares donde puedan servir para hacer negocio, sean las grandes cámaras empresariales o las bolsas internacionales de valores.

6. Fundación Carlos Slim también tiene su tajada

La fundación Carlos Slim recaudó donaciones por un poco más de 2 mil 373 millones de pesos, 395 millones de donativos recibidos y mil 978 agregados por Fundación Carlos Slim [21]. No deja de llamar la atención que la iniciativa de Carlos Slim juntó más aportaciones de personas y empresas que las iniciativas lanzadas por las empresas agrupadas en Fuerza México. También hay que analizar, aunque en otro momento y lugar, lo que implica esta división de tareas entre la cúpula empresarial mexicana y uno de los hombres más ricos del mundo.

Estos fondos recaudados por la Fundación Carlos Slim serán manejados por la propia fundación, por lo que viene al caso recordar que Grupo Carso cuenta con cuatro divisiones: Industrial y Manufactura, Comercial y Consumo, Infraestructura y Construcción, Carso Energía, además de su propia banca, Inbursa, es decir puede utilizar los recursos para encargarse de las tareas que asumió de atención humanitaria y complemento en la reconstrucción, por medio de sus propias empresas, obteniendo un beneficio por ello. Todo esto en aparente legalidad, los recursos son transparentes, hasta serán auditados por un despacho internacional, se podrá consultar los informes, etc. Sólo que no puede escaparse un detalle fundamental, que la decisión de dónde y cómo usarlos ha sido retirada a la gente de antemano, porque las reglas de la legalidad consideran que ellos, los dueños de las empresas, son los únicos capaces de decidir y lo harán en su propio beneficio, perpetuando sus privilegios y dominios.

7. Algunas conclusiones necesarias

Decíamos que el capitalismo actual es más bárbaro que los anteriores y nos referíamos a la forma en que ha convertido todo en un mecanismo de su propia reproducción, el caso del desastre que acompañó a los terremotos de septiembre es una muestra clara de ello. Se creó una devastación similar a un territorio de guerra, situación favorable al capital porque le abre negocios y dominación. Los riesgos son transformados en mecanismos de especulación, los recursos públicos y privados son centralizados por las grandes empresas monopolistas para decidir entre ellas cómo repartirse el botín. Lo que había sido un ejercicio de solidaridad desinteresada por grandes capas de la población, era lo esperado por los dueños del capital para poder alimentar su hambre de ganancias, para presentarse como salvadores de la sociedad, sea como aseguradoras, como bolsas de valores, como tiendas o como medios de comunicación. En realidad este capitalismo ha logrado crear nuevas formas de explotación en donde antes no las había. Por tanto, la respuesta social debe provenir de esas múltiples esferas que está absorbiendo el capital, de manera organizada los diferentes rostros que asumen los trabajadores y trabajadoras, pueden detener esta voracidad, porque por parte de los dueños del capital no será. Si algo mantiene la historia en sus enseñanzas es que los dominados no siempre lo serán, que la rebelión siempre es una opción.

Notas:
[1]. “Las tiendas de autoservicios viven con el sismo su mejor septiembre en cinco años” en Expansión, 11 de octubre de 2017, consultado en http://expansion.mx/empresas/2017/10/10/las-tiendas-de-autoservicio-viven-con-el-sismo-su-mejor-septiembre-en-cinco-anos?
[2]. Crecimiento en ventas ANTAD, consultado en https://antad.net/indicadores/crecimiento-nominal-en-ventas/
[3]. Calculado con datos de los comunicados de prensa ANTAD, agosto y septiembre. Consultados en https://antad.net/indicadores/comunicado-de-prensa/
[4]. El total de ventas de las empresas de la ANTAD para 2016 fue de 1 billón, 517 mil millones de pesos. Estas ventas representan casi la quinta parte del total del PIB del sector comercio, es decir que uno de cada 5 pesos vendidos en el comercio, entró a las tiendas de la ANTAD. Si consideramos sólo las ventas nacionales al menudeo, la ANTAD capta el 53.1%, es decir más de la mitad de las ventas al menudeo son por medio de las tiendas agrupadas en esta asociación, el resto es lo que denominan comercio tradicional, mercados públicos, tiendas de abarrotes, etc. Estudios Económicos Agosto 2017, Indicantad Electrónico, ANTAD, México, consultado en https://online.flippingbook.com/view/476393/
[5]. “Reconstrucción por sismos costará 48 mil millones de pesos” en http://www.eluniversal.com.mx/nacion/sociedad/reconstruccion-por-sismos-costara-48-mil-millones-de-pesos
[6]. Yolanda Morales, “Sismo podría costar hasta 1% del PIB, estiman expertos” en https://www.eleconomista.com.mx/economia/Sismo-podria-costar-hasta-1-del-PIB-estiman-expertos-20170922-0074.html
[7]. Valente Villamil, “Reconstrucción tras S19 costaría 10 mil mdd” en http://www.elfinanciero.com.mx/economia/reconstruccion-tras-s19-costaria-10-mil-mdd.html
[8]. José María Tapia, “Fondo de Desastres Naturales” prestación en Seminario “Mercado de Seguros, Fondos para Desastres y Cambio Climático” realizado el 19 y 20 de agosto de 2013 en la Ciudad de México, en http://centromariomolina.org/seminario-mercado-de-seguros-fondos-para-desastres-y-cambio-climatico-2/
[9]. World Bank, “Mexico Multicat Bond” en http://siteresources.worldbank.org/EXTDISASTER/Resources/8308420-1357776325692/Mexico-MultiCat_22Feb2013.pdf
[10]. Banco Mundial, “Bonos del BM proporcionaran a México US$360 millones en protección para catástrofes” en http://www.bancomundial.org/es/news/press-release/2017/08/04/bonos-del-banco-mundial-proporcionaran-a-mexico-us360-millones-en-proteccion-ante-catastrofes; Reuters, “BM emite 360 mdd en bonos catastróficos para México” en https://www.eleconomista.com.mx/sectorfinanciero/BM-emite-360-mdd-en-bonos-catastroficos-para-Mexico-20170804-0025.html
[11]. Jesús Rangel, “El bono catastrófico del BM” en http://www.milenio.com/firmas/j-_jesus_rangel_m/bono-catastrofico-bm-banco_mundial-milenio_18_1029077113.html
[12]. Federico La Mont, “Bono catastrófico solo cubre daños del sismo del 7 de septiembre” en https://www.elsoldezacatecas.com.mx/finanzas/bono-catastrofico-solo-cubre-danos-del-sismo-del-siete-de-septiembre-2
[13]. Salvador Pérez Maldonado “Estrategia integral de riesgos del Gobierno Mexicano” prestación en Seminario “Mercado de Seguros, Fondos para Desastres y Cambio Climático” realizado el 19 y 20 de agosto de 2013 en la Ciudad de México en http://centromariomolina.org/seminario-mercado-de-seguros-fondos-para-desastres-y-cambio-climatico-2/
[14]. “El NAICM es un llano pelón que ya se chupó, a espaldas de todos, el mismo dinero que costará el 19-S” en http://www.sinembargo.mx/02-10-2017/3310788
[15]. Saúl Arellano, “Corrupción: la otra devastación, el caso del Fonden” en http://nwnoticias.com/#!/noticias/corrupcion-la-otra-devastacion-el-caso-del-fonden
[16]. José Merino y Carolina Torreblanca “Por qué todavía no hay dinero del Fonden?” en http://www.animalpolitico.com/blogueros-salir-de-dudas/2017/10/03/por-que-todavia-no-hay-dinero-de-fonden/
[17]. Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación, “La reconstrucción tras el 19S no contará con el bono catastrófico” en https://www.rindecuentas.org/reportajes/2017/10/06/la-reconstruccion-tras-el-19s-no-contara-con-el-bono-catastrofico./?platform=hootsuite
[18]. Secretaría de Hacienda y Crédito Público, “Comunicado No. 185. Hacienda facilita la operación del fideicomiso privado para canalizar aportaciones tras los sismos” en https://www.gob.mx/shcp/prensa/comunicado-no-185-hacienda-facilita-la-operacion-del-fideicomiso-privado-para-canalizar-aportaciones-tras-los-sismos
[19]. “Fondos Fideicomiso Fuerza México con corte al 26/10/2017” en http://fideicomisofuerzamexico.com/2017/10/26/fondos-fideicomiso-fuerza-mexico-con-corte-al-261017/
[20]. Luis Rhoads, “Fideicomiso Fuerza México” en http://www.cce.org.mx/fideicomiso-fuerza-mexico/
[21]. “Aplicación de recursos” en http://fundacioncarlosslim.org/sismos/#apoyos
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