Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII) | Revista Palabras Pendientes # 13 Nuestros Derechos en Disputa | Julio 2018

A finales de los años noventa se acrecentó la difusión, desde las instituciones gubernamentales, de un proceso de ciudadanización que, entre otros fines, tiene el de intentar desactivar cualquier intento de organización y, en particular, está dirigido a debilitar a las organizaciones populares. El proceso buscó hacer que a gente se resignara a contar sólo con las instituciones de gobierno para solucionar la apremiante demanda de vivienda para los pobres de esta ciudad, pregonando que no había necesidad que reclamar de manera organizada, que no había necesidad de marchas y plantones, ni de cierres en calles o avenidas, puesto que las puertas de los canales institucionales siempre están abiertas a las demandas de los ciudadanos –en lo individual– en pleno ejercicio de sus derechos.

Derechos constitucionales que desde hace ya tiempo han borrado y clausurado la posibilidad de acceder a una vivienda, como consecuencia de las reformas implementadas a sangre y fuego. El actual artículo 4° constitucional establece que Toda familia tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo. Pero lejos quedó aquello de la obligación del Estado de garantizar los mecanismos e instituciones para darle cuerpo a este derecho. Si en el pasado el Estado echaba mano del INFONAVIT y FOVISSSTE para paliar la necesidad, actualmente, con una gravísima tasa de desempleo -aunque Peña Nieto llene sus discursos de cifras récord de empleos generados- y con un creciente sector económico “informal”, esa aspirina no es ya suficiente y nada alivia. Ni siquiera la creación del Instituto de Vivienda del DF (INVI, hoy de la Ciudad de México), alcanzó para generar una política pública significativa de atención a esta demanda, ni para los asalariados, ni para los trabajadores por cuenta propia. Por el contrario, el INVI se acerca cada vez más a un evidente cierre o fracaso, que luego querrán utilizar como un argumento fundamental para la privatización del derecho a la vivienda, es decir para dejar que las empresas inmobiliarias gocen de aún más beneficios de los que tienen. Tales beneficios se traducen en un incremento de los techos de financiamiento para los solicitantes de vivienda, al tiempo que les ofrecen un área de vivienda construida menor que el estándar internacional de área mínima habitable.

Para nosotros hay un evidente parteaguas de esta situación. En el mes de diciembre del año 2000, el gobierno de la ciudad emitió el llamado Bando Dos, que restringió la construcción de vivienda en las delegaciones Álvaro Obregón, Coyoacán, Cuajimalpa de Morelos, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan y Xochimilco, y priorizaba el desarrollo habitacional en las delegaciones centrales Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Venustiano Carranza, con el argumento de que debía utilizarse a cabalidad la infraestructura urbana que estaba sub-utilizada y repoblar esas delegaciones. Se enfatizó que la finalidad era construir vivienda para gente humilde.

El Bando Dos quedó sin efectos hasta el año 2007, lo que resultó fue una escandalosa sobrepoblación de estas delegaciones, con viviendas que para nada representaron una alternativa para la gente humilde, como ellos los llamaron. Se estima que sólo el 5% de la vivienda que se construyó es de interés social, el resto es de interés medio o mayor.

A esto se sumó otro factor. La oferta de suelo en las delegaciones centrales se utilizó para especular con su precio, lo que provocó incrementos impagables para supuesta vivienda de interés social, sólo los ricos y empresarios tuvieron acceso y pudieron hacerse de predios y construcciones, como fue el caso de Carlos Slim, quien aprovechó para sus intereses al Fideicomiso del Centro Histórico, del cual era parte.

Por lo anterior, señalamos que las viviendas y construcciones provistas por la industria inmobiliaria, avaladas y operadas desde los organismos de vivienda de la ciudad, no resuelven y, de hecho, no tienen nada que ver con la necesidad de la población de tener una vivienda. Tal política seguida está en plena concordancia con los compromisos que el gobierno mexicano y de la ciudad adquirieron con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, las cuales fueron firmadas desde los gobiernos de José López Portillo y Miguel de la Madrid y le prescriben al Estado mexicano del cumplimiento de políticas económicas y sociales en contra de la gente. Ello no ha significado otra cosa más que la paulatina, programada y cada vez más salvaje pérdida de los derechos de los trabajadores y sus familias.

Ante este panorama, las organizaciones sociales independientes de los partidos políticos electoreros y del Estado, las organizaciones de abajo y a la izquierda tenemos el reto de esforzamos en la búsqueda de formas creativas que puedan sortear las dificultades que la política gubernamental implementa y poder ofrecer un camino o ruta para que los trabajadores y sus familias puedan andar en colectivo y organizados, no sólo para tener un techo sino para buscar una vida nueva, distinta.

Cada vez son menos los esfuerzos e intentos por tomar y recuperar tierra en la ciudad, y las recuperaciones que se han hecho son en las delegaciones periféricas, con la dificultad de que son predios lejanos de los centros de trabajo y carentes de servicios. Por otro lado, si las organizaciones cuentan con la propiedad legal se enfrentan al criterio –las más de las veces negativo– del sistema de aguas de la ciudad, el cual determina con arbitrariedad los lugares para proyectos habitacionales. Al final, la población busca la manera de resolver esta necesidad, sea comprando terrenos lejanos, pensando que en un futuro pueda llegar a urbanizarse, o bien acercándose a las organizaciones sociales que tienen como eje o pretexto la demanda de la vivienda.

En nuestra experiencia el horizonte que miramos, aún con todos los panoramas actuales y a pesar de la aprobación de la Ley de Seguridad Interior con todas sus estrategias de contrainsurgencia popular, es nuestro compromiso de robustecer la lucha como la única posibilidad de resolver de manera digna y real las necesidades básicas y primordiales del pueblo, lo cual sólo puede lograrse mediante la organización independiente y de verdadera izquierda.

Para nosotros, quienes formamos parte de esta organización, la Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente, es primordial continuar con el convencimiento de construir juntos un proyecto de vida. La simple necesidad de tener un techo para vivir no nos es suficiente, no nos alcanza.

Nos esforzamos para que, desde el primer momento en que llega un solicitante, nos reconozcamos como iguales, es decir como parte de los de abajo y de los millones de mexicanos que no contamos con los recursos económicos para satisfacer nuestras necesidades básicas. Y que ese reconocimiento nos lleve a echar un trato juntos y poder llamarnos compañera o compañero. Impulsando la idea de que este proceso debe considerarse familiar y que todo integrante de la familia tiene un quehacer y una responsabilidad.

Hemos acordado en consultas plenas, a través de asambleas desde la brigada, manzana, zona o asentamiento, continuar con la movilización para exigir el cumplimiento de varias demandas económicas, acompañadas, o bien complementadas, con demandas políticas que permitan el ejercicio de la negociación, sea para proyectos gestionados de autoproducción o bien de autoconstrucción de nuestras viviendas.

Consideramos fundamental insistir en la búsqueda, construcción y fortalecimiento de procesos culturales y educativos propios, que nos permitan recuperar del secuestro de los poderosos, todo el bagaje cultural de los pueblos. Mostrarle a las nuevas generaciones que la historia, la nuestra, y el conocimiento del pueblo lo construimos día con día.

Hemos iniciado proyectos autónomos con la autogestión y la autoadministración que permitan el ahorro interno en las familias. Así también tenemos un incipiente proceso de seguridad y justicia que predomina en la forma en que resolvemos nuestras dificultades –que son muchas- dentro de las comunidades, proceso que intenta poner de cabeza la visión y ejecución de lo que el capitalismo nos muestra como ley, orden y justicia.

La recuperación del amor por la tierra, con la siembra y cosecha de algunos alimentos y plantas medicinales, se refleja en los huertos, invernaderos o espacios que las compañeras y compañeros habilitan en cada comunidad en la forma de muros verdes, camas de cultivo o hidroponía. También nos esforzamos para que haya espacios de vinculación con las compañeras preparadas como promotoras de salud, que redunden en el cuidado más integral de nuestra salud, además de las constantes campañas, pláticas y chequeos que ellas mismas imparten y realizan.

En toda esta labor es necesario reconocer que mucho de lo que hemos logrado se debe al ejemplo de los pueblos indios, los pueblos originarios, pues si de hablar de construcción y defensa de autonomía se trata, son los maestros fundamentales. Asimismo es importante reconocer a personas en lo individual y colectivos que han creído en el proyecto de esta organización y que, partiendo de un respetuoso trato de iguales, han contribuido a la creación, desarrollo y fortalecimiento de estos proyectos. No queremos dejar sin mencionar, de manera autocrítica, que no son todos los que quisiéramos y que no hemos sido capaces de ofrecer un espacio propicio para el desarrollo de todo su potencial.

Por último, creemos que haber iniciado ya el fortalecimiento de un Consejo General de Representantes para cada una de las comunidades, nos permitirá en el mediano y largo plazos garantizar el surgimiento de nuevos compañeros que defiendan lo logrado hasta hoy y que continúen construyendo un proyecto de vida. Para ello, buscamos también incorporar a las recientes asambleas infantiles y de jóvenes a la definición por la vida, para que juntos, todos nosotros, mostremos que un mundo otro es posible, experimentando una vida nueva por nosotros y para nosotros.

Organización Popular Francisco Villa de Izquierda Independiente (OPFVII) | Revista Palabras Pendientes # 13 Nuestros Derechos en Disputa - Mosaico de la lucha de clases en México | Julio 2018
Artículos de este número:

BONO SOLIDARIO E INFORMATIVO | Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía

Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía [2017 - 2018]

Los números que integrarán esta Serie "Espejos de Resistencia y Rebeldía" tienen el propósito principal de difundir y apoyar las luchas que se articulan y organizan en el Congreso Nacional Indígena. Son "bono solidario" ya que pretenden aportar un apoyo económico a las comunidades en cuestión, y son informativos porque intentan dar un panorama general mínimo de lo que sus procesos representan. La presente serie se enmarca en el paso a la ofensiva que los pueblos han comenzado y busca aportar, respetuosamente, a los pasos que decidan dar en este año 2017. Significa poner, si de algo sirve, la experiencia organizativa que la revista Palabras Pendientes ha representado al servicio de nuestros pueblos.