Tejiendo Organización Revolucionaria | Revista Palabras Pendientes # 13 Nuestros Derechos en Disputa | Julio 2018

En este artículo presentamos siete tesis sobre la guerra contra el pueblo en México, bajo la premisa de que esta guerra es una estrategia que se enmarca dentro de la lucha de clases que se libra en México.

El grado de organización política de las clases en México determina las diferencias con que han sufrido las reformas del neoliberalismo y los embates de dicha guerra. Los sectores de clases mejor organizados han logrado ofrecer más resistencia, si bien el tiempo en que los sindicatos podían derrotar la reforma laboral con pronunciamientos quedó atrás, los trabajadores sindicalizados aún mantienen derechos laborales que los no organizados han perdido. Así también, el grado de organización que tienen, determina la estrategia que los poderosos utilizan contra esos sectores de clase.

Podemos encontrar las mencionadas diferencias cuando se aplicaron las reformas educativa y energética. La imposición de la reforma educativa no fue fácil por la resistencia que ofreció la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), basada en su experiencia y arraigo entre sus bases y la población. Al grado que hoy está en suspenso la aplicación de la reforma. La reforma energética, en cambio, pasó como cuchillo sobre mantequilla por la anuencia del sindicato petrolero, y es que en ese sindicato charro no existe una oposición de tamaño y fuerza de la CNTE. Como puede verse, la estrategia de los poderosos fue diferente en cada caso.

También encontramos diferencia en la consecuencia que tienen los crímenes de la llamada guerra contra el narco dependiendo de quien es atacado en el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos por el Estado. En medio de la ignominia que los poderosos han inflingido al país con los miles de asesinatos, casos como las masacres de San Fernando (2010 y 2011) y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa han despertado la indignación de amplios sectores. Sin embargo, los de arriba sólo responden cuando la indignación se vuelve movilización, y en el primer caso apostó por el olvido y después de decir que investigará los hechos guardó silencio, en cambio, debido al movimiento que lograron generar los padres de estos normalistas y la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM), a la que pertenecen los 43, la estrategia de los poderosos tuvo que ser distinta y no han podido cerrar el caso. Ciertamente, en ambos casos la estrategia logró su cometido, que era que ninguno de los crímenes fuera aclarado, mantener a los culpables en la impunidad y continuar con la estrategia de seguridad, si es que así podemos llamarla. La movilización en torno a la desaparición de los 43 develó nítidamente la responsabilidad del Estado en el crimen a través del ejército y las policías en complicidad con los narcos.

La huella de la barbarie es general en el país: narcotraficantes, empresarios y gobierno en el mismo bando, enfrentando a la gente, a las organizaciones del pueblo, a las comunidades urbanas, campesinas e indígenas. Esta guerra es una estrategia general con que el Estado está enfrentando a todos los sectores sociales, es una guerra contra el pueblo, buscaremos que las tesis aclaren algunos aspectos importantes de esta afirmación.

Tesis uno. Sobre el carácter imperialista de la guerra. La guerra contra el pueblo en México es parte de una estrategia desarrollada dentro del sistema imperialista para los procesos de guerra desatados a nivel global por los Estados Unidos.

El carácter imperialista de la guerra que señalamos es ocultada por la apariencia de los actores, pues ejércitos locales, paramilitares, mercenarios, sicarios, el narcotráfico –a veces coordinados y a veces enfrentados– asumen la responsabilidad de una cadena de funcionamiento vertical del mecanismo informal de la guerra imperialista. En el lado formal, la mediación la constituyen las distintas reformas legales, programas de cooperación militar, recursos económicos que además de minar la soberanía nacional, tienen como consecuencia un mecanismo de operación afinado para lavarle la cara al sistema imperialista. Esta guerra, no convencional, no respeta las vidas de los no combatientes, es una guerra total, que incorpora a toda la sociedad y necesita del tejido social roto para expoliar a los pueblos, para luego venderles la reconstrucción social sin regateos.

La guerra contra el narco en México se inserta dentro de los planes de los Estados Unidos para la región que, aunque no es nueva, bajo el neoliberalismo adquiere un carácter particular, y que han seguido una secuencia más o menos lógica para imponerse, los avances que han tenido se pueden apreciar en la enumeración siguiente:

1) Desde la década de los ochenta del siglo XX se planteó la incorporación de México a la estrategia de seguridad de Estados Unidos con los documentos Santa Fe I (1980) y Santa Fe II (1988), el último de los cuales planteaba una estrategia antidroga para México bajo escenarios conflictivos. A lo largo de los años siguientes se produjeron documentos con planteamientos de seguridad para México.

2) El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) entró en vigor en enero de 1994 e impuso condiciones para la competencia económica a las burguesías de México y Canadá en beneficio de la burguesía de Estados Unidos y de las empresas transnacionales que tienen su sede en ese país. Para México significó, además, una serie de reformas económicas que afectaron a trabajadores y campesinos, pues la burguesía nacional cargó el peso de su tratado sobre los hombros de los de abajo.

3) La Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América Latina (ASPAN) fue aprobada en marzo de 2005 y sus cláusulas se han mantenido en secreto, aunque se sabe que entre estas se encuentran puntos de cooperación militar que significan la subordinación de los aparatos militares de los países latinoamericanos al ejército de los Estados Unidos.

4) La Iniciativa Mérida, cuyo primer capítulo se aprobó en diciembre de 2008 entre Estados Unidos, México y algunos países de Centroamérica, se presentó como un acuerdo de seguridad para combatir el narcotráfico y el crimen organizado e implica cooperación militar e inyección de recursos desde Estados Unidos a las fuerzas armadas de los otros países así como capacitación militar, acrecentando su influencia en los aparatos militares. Este no era otra cosa que la cristalización del Plan México, concebido por parte de Estados Unidos, que imponía a la seguridad criterios estadounidenses de guerra total, permanente y preventiva, contrainsurgencia, el miedo y el control social y de las subjetividades, así como la guerra cultural como parte de una racionalización de este tipo de guerra.

5) La guerra contra el pueblo fue desatada por el presidente Felipe Calderón en 2007, fue presentada como el combate al narcotráfico y al crimen organizado en México.


Es relevante señalar que la guerra en México es útil para los intereses geopolíticos y de control territorial de los EEUU, debido al carácter estratégico de América Latina (AL) y en particular de México para la seguridad nacional estadounidense. En esta perspectiva, la guerra contra el narco en México es funcional para mantener el control sobre el territorio nacional como un espacio fundamental de la Homeland Security gringa.

También es importante tener presentes los intereses económicos y empresariales, pues la guerra contra el narco deja dinero y ganancias a las empresas gringas de la guerra. Mantener la inseguridad y la guerra no sólo facilita el control de las fronteras, sino que también incentiva ciertos negocios y empresas vinculadas con el mercado de la guerra y las armas.

El incremento de la violencia en varias zonas del mundo es un efecto de la crisis capitalista mundial, pues es también una crisis del imperialismo, lo que acrecienta la competencia entre las potencias que aspiran a la hegemonía, y ello conlleva la multiplicación de la violencia y las guerras por territorios, rutas comerciales, petróleo, minerales o por el control del mercado de las drogas. La autosuficiencia de recursos económicos (energéticos y minerales, por ejemplo) es un punto estratégico de las luchas que desencadenan entre sí las potencias en el marco de dicha crisis.

Desde luego que la estrategia de guerra del imperialismo tiene capítulos fuera de México y de la región, como las guerras en Medio oriente y la guerra en Colombia, por mencionar dos ejemplos.

La guerra que los poderosos han desatado en México con el pretexto del narcotráfico tiene, desde luego, dimensiones e implicaciones nacionales y, aún más, locales. Han ocasionado en el país ya centenas de miles de víctimas, entre muertos, desaparecidos, desplazados y afectados. Y aunque las víctimas se concentran en algunos estados pocos lugares han podido escapar a la violencia. La burguesía, a través de esta guerra, ha logrado modificar la forma de vida de millones de personas.

Se trata de una guerra desatada con objetivos específicos que fueron pensados a largo plazo, una tarea del pensamiento crítico es desvelar esos objetivos e intenciones y comprender la estrategia de la guerra.

Tesis dos. Sobre el despojo y las nuevas formas de acumulación. La importancia del despojo hoy día está dada por la centralidad que adquieren los mecanismos “extraeconómicos” para la reproducción del capital.

La llamada guerra contra el narcotráfico es una manera novedosa con la que la burguesía impone la concentración de capital mediante el despojo, que se ha dado en llamar neoliberal. Según Marx, hay una diferencia entre concentración y acumulación de capital. La acumulación supone la explotación de fuerza de trabajo ya que exige la creación de nuevas riquezas y nuevos valores. La concentración (y la centralización), como su nombre lo dice, concentra, es decir reúne el capital y las riquezas ya existentes, y lo hace para alcanzar la medida de capital necesaria para tales o cuales inversiones, para echar a andar tal o cual proceso de producción.

El proceso que algunos teóricos han denominado “acumulación por despojo” hace referencia a toda una gama de formas en que bajo el neoliberalismo a) se han transferido activos y bienes públicos a manos privadas y b) estos nuevos bienes privados ingresan al proceso de reproducción del capital. Despojo de bienes o riquezas existentes que antes eran propiedad pública han ido a parar a manos privadas. En este proceso no existiría como tal “acumulación” ya que no se genera riqueza ni valor nuevos; aunque dicho despojo sería un paso fundamental para echar a andar nuevos procesos de acumulación, esto es lo que otorga centralidad al despojo bajo el neoliberalismo y sitúa en perspectiva la importancia de los mecanismos de despojo en la historia del capitalismo en general.

De las varias etapas que ha seguido la imposición de las políticas neoliberales, la última otorgó una prioridad a los métodos extraeconómicos de violencia abierta que aceleran la concentración de capital y que han dado lugar en México a la guerra contra el pueblo. Los principales pasos dados para la imposición del neoliberalismo a nivel mundial pueden agruparse, más o menos en orden cronológico, de la siguiente manera:

1. Las dictaduras en el cono sur de América Latina impuestas y apoyadas por Estados Unidos comenzaron el camino de las reformas neoliberales. En su momento estas dictaduras fueron consideradas gobiernos que ayudaban a mantener la seguridad nacional estadounidense y fueron precedidas por el derrocamiento de gobiernos democráticamente elegidos a través de golpes de estado, la mayoría planeados y ejecutados desde las embajadas gringas.

2. La llegada al poder de gobiernos de mano dura en los centros económicos, Thatcher en Inglaterra y Reagan en Estados Unidos, que implementaron reformas económicas en sus países, y también presionaron a los gobiernos de América Latina y otros países de la periferia para continuar y apresurar las reformas neoliberales.

3. Los llamados gobiernos de transición democrática, electos tras las dictaduras en AL, que fueron apoyados por Estados Unidos y presionados para continuar las políticas y reformas neoliberales de sus predecesores. El modelo de las dictaduras se agotó debido principalmente a las violaciones contra los derechos humanos que realizaron (incluidos asesinatos, desapariciones y encarcelamientos), y la lucha de la izquierda de los diferentes países jugó un papel importante en la caída de esas dictaduras militares. Durante este periodo, los recursos destinados por el imperialismo para combatir a las guerrillas centroamericanas y en el cono sur también fueron importantes porque permitieron presionar y ejercer control sobre los gobiernos de los países apoyados.

4. Los golpes de estado de la primera década del siglo XXI con un discurso democratizador, pero contra gobiernos de izquierda o progresistas que se negaron a continuar con la ortodoxia neoliberal dictada por Estados Unidos, si bien no necesariamente había una negativa para seguir en el camino neoliberal.

5. El siguiente paso es el terrorismo de estado de una guerra contra el pueblo generalizada para garantizar el cumplimiento de la agenda neoliberal. México sería uno de los casos paradigmáticos de esto. También la guerra en Colombia merece una mención especial por los actos terroristas que el imperialismo demuestra ahí, aterrorizando a la población y destinando cuantiosos recursos económicos para el asesoramiento de las fuerzas militares colombianas. El camino de las reformas neoliberales va siendo despejado por la violencia estatal en ambos países.


Las resistencias que el imperialismo ha encontrado en países donde algunos movimientos sociales lograron volverse gobierno merece una mención aquí, pero un estudio aparte, pues las contradicciones que el neoliberalismo provoca para la relación de estos gobiernos con el pueblo son patentes. Los ejemplos han sido Venezuela, Bolivia, Ecuador, Uruguay y Brasil.

Si bien las formas “económicas” de concentración y acumulación de capital no están superadas, la burguesía ha descubierto que las formas “extraeconómicas” aceleran el proceso de concentración y acumulación y lo vuelven más efectivo, es decir sin resistencias o con resistencias muy disminuidas y fácilmente reprimibles. Esta concentración por despojo es también una estrategia para superar la crisis de la economía y altera las condiciones de la competencia interburguesa, pues los mecanismos económicos son más lentos para concentrar capital que los violentos métodos extraeconómicos. Por esta razón la burguesía prefiere los segundos.

La guerra contra el pueblo en México ha provocado el terror de la población y las reformas económicas pasan más fácil, pero también el control de territorios, la expulsión de la gente y la reorganización mediante el repoblamiento controlado, son algunas de las cosas que han sucedido y que modificarán el futuro cercano del país.

Tesis tres. Sobre la burguesía ilegal. El narcotráfico es un negocio que forma parte orgánica del sistema capitalista mundial y del capitalismo mexicano en particular.

El narcotráfico es una corporación transnacional cuyas ganancias y actividades alimentan, y son parte necesaria, de los flujos legales de capital, y por lo tanto no puede considerarse como una anomalía del sistema económico, como se le ha presentado. El dinero del narcotráfico se lava inyectándose a actividades legales que son una parte sustancial del modo de reproducción del capital.

Existe, por lo tanto, una burguesía legal, la que mantiene sus negocios por las vías acostumbradas y una burguesía ilegal cuyos negocios son tan cuantiosos que no puede ser ignorada o relegada fuera del plano económico por la primera.

Por otro lado, es no menos importante mencionar que en el negocio del narcotráfico se observan con mayor nitidez las características del sistema capitalista: la competencia sangrienta por mercados y medios de producción. La narcotraficante es una burguesía no legal que reclama su poder con base en el capital que ha acumulado por los medios que haya sido.

La llamada guerra contra el narcotráfico, además del componente fundamental de guerra contra el pueblo que se ha argumentado anteriormente, también impone condiciones de negociación a la burguesía ilegal del narcotráfico que son favorables a la burguesía legal, que puede hacer uso de la violencia estatal.

Tesis cuatro. Sobre la ideología para ocultar la guerra. La “guerra contra el narcotráfico” es un término inventado con el propósito de ocultar que la guerra generalizada contra el pueblo es una característica estructural del sistema capitalista mexicano, y conlleva una estrategia ideológica para evitar que se la vea como un conflicto de clases.

México posee el nada honroso título de haber sido siempre servil a las políticas imperialistas de los Estados Unidos y condenar al pueblo a sufrir los embates de dichas políticas de forma directa, un ejemplo de ello es la aceptación de la guerra contra el pueblo por la burguesía local como parte de la estrategia global del imperialismo ya señalada. La afirmación de que la guerra contra el narcotráfico es en realidad una guerra contra el pueblo que forma parte de una estrategia para superar la crisis económica y que tiene objetivos trazados de antemano, se sostiene, entre otras posibles razones, porque:

1. El terror impuesto a la población ha debilitado la respuesta contra las reformas económicas, ya que en el régimen de excepción (práctica suspensión de las garantías individuales constitucionales) las fuerzas militar y policiaca son utilizadas de forma indiscriminada contra la gente y con niveles de impunidad alarmantes: cualquiera puede ser detenido, golpeado, desaparecido o asesinado por la policía y las fuerzas armadas (el ejército o la marina) y no habrá consecuencias para los perpetradores. Bajo estas condiciones, la burguesía ha disminuido el salario general de los trabajadores sin tener que enfrentar mayores movilizaciones sociales, también se ha modificado el régimen de pensiones y se ataca a los sindicatos, incluso la izquierda institucional ha sido afectada.

2. Se han multiplicado los asesinatos y desapariciones de líderes sociales y defensores de derechos humanos. Así también muchos activistas y dirigentes sociales han sido encarcelados y condenados sin el menor pudor por los poderosos. Contra muchas más organizaciones, movimientos y movilizaciones sociales se ha utilizado desmedidamente la fuerza policiaca y militar para reprimirlas. La situación de los derechos humanos en el país es alarmante y la estrategia de los poderosos es lavarse las manos.

3. Los desplazamientos forzados de muchos núcleos de población los están despojando de tierras y recursos que serán puestos en manos de empresarios y políticos para su posterior reingreso a los circuitos económicos. Las concesiones a empresas mineras son uno de los más escandalosos ejemplos de lo anterior, pues las zonas de conflicto con el narco les permiten operar y se ha documentado su contubernio con los capos y políticos locales para hacer efectiva la concesión minera en contra de la voluntad de la gente.

4. Por otro lado, el narcotráfico no ha sido realmente debilitado pues mientras el supuesto combate se enfoca en lo militar, su estructura económica parece estar intacta, a decir de algunos periodistas. Y no es una mera coincidencia, pues el negocio del narcotráfico es un componente esencial de la economía, lo cual significa que el modelo económico no podría perder las ganancias que genera el narco y mantener vigente el modelo de reproducción de capital al mismo tiempo; la burguesía legal ha optado por una compleja alianza con la burguesía ilegal del narcotráfico en la que ambas ganan.


El ocultamiento de la guerra necesita de una estrategia ideológica, y esta consiste en convencernos de que lo que estamos viviendo es una cruzada antinarcóticos y no una guerra contra el pueblo. Nos quieren convencer de que la guerra es entre nosotros, las autodefensas son presentadas así por los de arriba. Esa es parte de su batalla ideológica. El conflicto se presenta como los malos contra los buenos. Esa estrategia no es ajena a otros conflictos, que se presentan como hombres contra mujeres, homosexuales contra heterosexuales, conflictos interreligiosos. La solución que se prescribe desde el poder es la tolerancia.

Sistemáticamente tratan de evitar la comprensión de los conflictos como conflictos de clases. Un ejemplo importante es el “educacionismo” que defendieron los teóricos de derecha con la reforma educativa: la tesis de que el tejido social se recompone sólo con cultura, educación y valores, negando que sea un problema entre clases. Con este discurso intentaron maquillar la reforma y confrontar a la sociedad con los maestros. Los profesores resultaron ser los culpables de la violencia, que empieza con el bullying en el salón, por mencionar un ejemplo entre muchos.

Tesis cinco. Sobre la burguesía asesina. La “guerra contra el narcotráfico” le permite a la burguesía combatir frontalmente contra su oposición: las organizaciones políticas de izquierda.

Como se ha señalado anteriormente, los asesinatos de dirigentes sociales, desapariciones, encarcelamientos y la criminalización de la protesta social son una parte importante del proyecto de guerra que la burguesía está desarrollando contra el pueblo.

Y la burguesía puede desarrollar esta estrategia con costos políticos mínimos, pues los asesinatos contra dirigentes de izquierda quedan diluidos en el marasmo de asesinatos que asola al país, así también las desapariciones y los encarcelamientos.

Por otro lado, la guerra causa la dispersión de las fuerzas de la izquierda, que reparten su actividad política en la denuncia de la guerra en general y sus consecuencias sociales y políticas, es decir el seguimiento de lo que la guerra origina y las agresiones que padecen ellas mismas en este contexto.

Además, los niveles de impunidad que prevalecen y que garantizan condiciones para la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos por parte del Estado también promueven las crecientes agresiones contra la izquierda. El modelo de despojo impuesto para la concentración del capital requiere reducir las fuerzas de izquierda opuestas a tal modelo y las agresiones físicas son persistentes.

Tesis seis. Sobre la legalización del terror y la ley como fetiche. Al hacer leyes que vuelven legal la guerra, pretenden hacer pasar como generales los intereses particulares y sobre todo situar por encima de la sociedad y del pueblo una circunstancia social determinada: la guerra contra los de abajo.

Lo legal es algo dado ajeno a nosotros, la ley está por encima de los intereses particulares, esto es parte del ideario liberal que se concreta en cada caso particular de forma distinta. En México la constitución se reforma para legalizar la violencia que ejerce el Estado. La ley de seguridad interior y otras leyes y marcos legales impuestos en estos años (leyes bala, protocolos de contención de multitudes) son ejemplos del intento de legalización de la represión y de la guerra de la burguesía.

Por otro lado, la guerra implica la disminución de los derechos de la población pues vivimos en un estado de excepción donde las libertades de tránsito y prensa se limitan en aras del “interés general” estratégico de una nación que, se dice, está luchando contra el crimen organizado. Así también, ciertas garantías jurídicas se ven trastocadas, por ejemplo el derecho al debido proceso o a la detención mediante orden de aprehensión, pues se omiten en aras de “ganarle la guerra al crimen organizado”. El deterioro de las instituciones se promueve desde los de arriba pero no en beneficio de la gente, sino para beneficio de los empresarios y el gobierno.

Este argumento es viejo y obtiene mucha legitimidad social, pues el debido proceso se viola con el argumento de que “los jueces dejan libres a los malhechores”. Fue similar el argumento que se utilizó como propaganda de la reforma laboral para desaparecer, o limitar, los tribunales colegiados para la resolución de conflictos obrero-patronales y las juntas de conciliación y arbitraje, pues se dijo hasta el cansancio que eran corruptos. En este sentido, es importante anotar que, si bien es cierto que las instituciones funcionan ya de por sí para la minoría dominante, no debe perderse de vista que la crisis de legitimidad que atraviesan no beneficia de forma automática ni al pueblo ni a sus organizaciones de izquierda, antes bien la burguesía ha sabido utilizar y diseñar una situación en la que sale beneficiada de este desprestigio, gracias al perfeccionamiento de las estrategias de represión, control y dominación.

Dado que una expresión del estado de terror que se vive es la limitación de los derechos adquiridos del pueblo, la resistencia que se expresa en la forma de luchas reivindicativas que defienden derechos constitucionales adquiere importancia estratégica en este contexto.

Tesis siete. Sobre la corrupción. La corrupción no explica la proliferación del narcotráfico y su penetración del Estado. La corrupción no constituye una anomalía sino que alimenta tanto al narcotráfico como a otros circuitos de circulación de capital.

La corrupción facilita la penetración del crimen organizado en las instituciones del Estado, pero debe analizarse como la expresión de una alianza entre burguesía legal e ilegal para aumentar la concentración y la acumulación de capital.

La corrupción ayuda a normalizar y justificar el terrorismo ejercido por el Estado contra la población, así como el desplazamiento y repoblamiento de regiones enteras; sin la corrupción el capitalismo no puede funcionar.

La denuncia constante de la corrupción de las instituciones del Estado aumenta la crisis de legitimidad que sufren, esta denuncia junto a las luchas que libran los movimientos y organizaciones de izquierda pueden ayudar a ensanchar una de las grietas que tiene el sistema, sin embargo, como ya se señaló, esa crisis de legitimidad no tiene signo de izquierda de forma automática, sino que aprovechar la crisis requiere de nuestra organización como fuerzas de izquierda y de la organización del pueblo para superar la situación actual.



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Artículos de este número:

BONO SOLIDARIO E INFORMATIVO | Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía

Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía [2017 - 2018]

Los números que integrarán esta Serie "Espejos de Resistencia y Rebeldía" tienen el propósito principal de difundir y apoyar las luchas que se articulan y organizan en el Congreso Nacional Indígena. Son "bono solidario" ya que pretenden aportar un apoyo económico a las comunidades en cuestión, y son informativos porque intentan dar un panorama general mínimo de lo que sus procesos representan. La presente serie se enmarca en el paso a la ofensiva que los pueblos han comenzado y busca aportar, respetuosamente, a los pasos que decidan dar en este año 2017. Significa poner, si de algo sirve, la experiencia organizativa que la revista Palabras Pendientes ha representado al servicio de nuestros pueblos.