CAM | Revista Palabras Pendientes # 13 Nuestros Derechos en Disputa | Julio 2018

Introducción

Ante la continua precarización del trabajo, es necesario hacer un ejercicio de análisis crítico sobre la existencia del proceso laboral de las y los trabajadores mexicanos. Actualmente, vivimos una etapa de normalización y profesionalización de la fuerza de trabajo, ambos pertenecientes al proceso de desvalorización y precarización mundial.

En México, que no es la excepción, lo anterior se ha concretado a través de los cambios en las leyes laborales promovidas por el Estado mexicano, como sucedió con la última reforma laboral aprobada en diciembre del 2012. De esta forma la clase política consiguió normar jurídicamente los mecanismos que requerían los patrones de las transnacionales y otros tipos de empresas capitalistas para abaratar aún más nuestra fuerza de trabajo y “hacerla más competitiva” en el mercado de mundial.

El propósito de este reporte de investigación es explicar algunas de las transformaciones que se han presentado respecto del salario que considera el marco de las prestaciones sociales y que se enfocan en particular a las formas de contratación. Tales transformaciones se expresan mediante la ampliación de la duración de la jornada de trabajo; la modificación del acceso a instituciones de salud; el acceso a diversas prestaciones laborales, cómo el aguinaldo, y finalmente, con las vacaciones.

Cada día se trabaja más y en peores condiciones

El resultado de la política salarial, que durante décadas ha asumido el gobierno mexicano, ha producido una abismal pérdida del poder adquisitivo del salario. Del 16 de diciembre de 1987 al 26 de octubre del 2017 se registra una caída acumulada del 80%. Por tal motivo, los trabajadores se han visto forzados en buscar jornadas de trabajo que rebasen las 8 horas de trabajo diario. Tal situación deja sin efecto al Artículo 61 y al Artículo 90 de la Ley Federal del Trabajo (LFT) que a la letra suscriben que:

La duración máxima de la jornada será: ocho horas la diurna, siete la nocturna y siete horas y media la mixta.
Salario mínimo es la cantidad menor que debe recibir en efectivo el trabajador por los servicios prestados en una jornada de trabajo.
El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. Se considera de utilidad social el establecimiento de instituciones y medidas que protejan la capacidad adquisitiva.[1]


En consecuencia para nivelar sus ingresos los trabajador@s de México se ven forzados a laborar jornadas por encima de las ocho horas. Fuentes oficiales confirman dicha situación: hasta el tercer trimestre del 2017 había 14 millones 552 mil trabajadores que en promedio laboran por semana más de 48 horas, es decir, efectúan jornadas de entre 12 y hasta 16 horas por día, esto con salarios que en muchas ocasiones no rebasan los 200 pesos diarios (Véase gráfica 1).

Formas de contratación

La estrategia que ha trazado el sector patronal en México para garantizar y agudizar la competencia en el mercado laboral local donde prive el abaratamiento sistemático de la fuerza de trabajo, le subyace el redefinir el rumbo y las tendencias en las formas de contratación. Es decir, el patrón tiene la posibilidad jurídica para llevar a cabo una relación laboral sin necesidad de extender el contrato. Tal situación ha significado que durante la gestión del presidente Enrique Peña Nieto y hasta al tercer trimestre del 2017 se contabilizarán 15 millones 922 mil trabajadores remunerados que laboraban sin tener contrato por escrito (Véase gráfica 2).

Contratación por temporada

A dicha problemática se suma el tema de los trabajadores eventuales, es decir, todos aquellos trabajadores que laboran por temporada, quienes sólo logran insertarse al mercado de trabajo por algunos días, por periodos semanales, un par de meses o se les restringe su antigüedad anual. La LFT en el artículo 39-F plasma la nueva modalidad en las relaciones contractuales, establecidas a finales del 2012:

Las relaciones de trabajo por tiempo indeterminado serán continuas por regla general, pero podrán pactarse para labores discontinuas cuando los servicios requeridos sean para labores fijas y periódicas de carácter discontinuo, en los casos de actividades de temporada o que no exijan la prestación de servicios toda la semana, el mes o el año.[2]

Claramente la normatividad del Artículo 39 hace referencia a trabajadores que sólo laborarán por lapsos de tiempos irregulares, discontinuos, lo que posibilita la suspensión de periodos de trabajo sin incurrir en ninguna obligación “para las partes”. Por lo que es completamente nula la aplicación de los beneficios de seguridad social durante los lapsos de tiempo en que se encuentra suspendida la relación laboral.

La cifra para el 2017 de trabajadores con contrato temporal alcanzó el registro de 3 millones 326 mil trabajadores (Véase gráfica 3).

Sin acceso a instituciones de salud

En lo que va de la gestión del presidente Enrique Peña Nieto hay 32 millones 597 mil trabajadores a los que bajo la nueva política de seguridad social les ha sido negado el derecho y beneficio de la prestación de acceso a instituciones de salud. Sin duda un claro signo de la transformación precarizadora del mercado de trabajo mexicano (Véase gráfica 4).

Una de las prestaciones que más interesa a la clase política y patronal mexicana terminar de desmontar encuentra su origen en el Estado benefactor en el que se desarrollaron múltiples instituciones de salud para los trabajadores. Lo que hoy vivimos son las ruinas de ese esquema de salud, que se expresa en que 6 de cada 10 trabajadores ocupados no cuente con acceso a instituciones de salud; esto sin considerar a los trabajadores desempleados que ascienden a 7 millones 383 mil[3], lo cual representó una tasa de desempleo del 12.3% para el tercer trimestre del 2017[4].

Las vacaciones una prestación cada vez más lejana para los trabajadores

En el Artículo 76 de la LFT el capítulo IV que trata el punto de las vacaciones, a la letra establece:

Los trabajadores que tengan más de un año de servicios disfrutarán de un período anual de vacaciones pagadas, que en ningún caso podrá ser inferior a seis días laborables, y que aumentará en dos días laborables, hasta llegar a doce, por cada año subsecuente de servicios. Después del cuarto año, el período de vacaciones aumentará en dos días por cada cinco de servicios.[5]

Esta prestación se encuentra directamente relacionada con el tema de las contrataciones por temporada, puesto que tal forma anula dicha prestación al contratar por lapsos de periodos discontinuos, lo que no permite generar antigüedad, ya que el derecho a vacaciones se genera en relación con tiempo en el que se labora. Por ejemplo, durante el primer año, la o el trabajador podrá gozar de un periodo de vacaciones mínimo de seis días con goce de sueldo y de prima vacacional, los cuales deberían ir aumentando por cada año laborado (Véase cuadro 1).

En el siguiente ejercicio se muestra el monto por concepto de vacaciones producto de la reforma laboral vigente, la cual logró anular la posibilidad de generar antigüedad basándose en la legalización de formas de contratación de carácter temporal que anteriormente eran irregulares.

El aguinaldo una prestación que desaparece

El Artículo 87 de la LFT a la letra estipula que:

Los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo por ley anual que deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos.
Los que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de liquidación del aguinaldo, tendrán derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hubieren trabajado, cualquiera que fuere éste.[6]

El resultado hasta ahora de la fase neoliberal en México para los trabajadores subordinados y remunerados, ha sido laborar sin tener acceso algún tipo de prestaciones. Esto significa que para el 2017 habría 13 millones 678 mil trabajadores ocupados que seguramente no recibirían aguinaldo antes del veinte de diciembre como lo establece la LFT; sin considerar a los trabajadores desempleados que para el mes de noviembre de ese año, de acuerdo con la metodología establecida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y asumida en el cálculo que presentamos como Tasa de Desempleo por este centro de investigación, hasta el mes de noviembre del 2017 se muestra que existen 7 millones 383 mil trabajadores desempleados, es decir, una tasa de desempleo del 12.3% de trabajadores que tampoco recibirían aguinaldo.

Asimismo, todos aquellos trabajador@s que laboran de manera particular por honorarios y que son mejor conocidos como trabajador@s independientes, al no existir o mantener una relación subordinada con un patrón, nunca podrán generar esta prestación; dicha forma de relación laboral se ha convertido en una más de las figuras más socorridas por parte del gobierno federal y en particular por el gobierno de la Ciudad de México.

Cuánto recibirán de aguinaldo los trabajadores ocupados que aún mantienen esta prestación

Tomando como fundamento el Artículo 87 de la LFT, que a la letra dice:

Los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos.
Los que no hayan cumplido el año de servicios, independientemente de que se encuentren laborando o no en la fecha de liquidación del aguinaldo, tendrán derecho a que se les pague la parte proporcional del mismo, conforme al tiempo que hubiere trabajado, cualquiera que fuera éste.[7]

Para el tercer trimestre del 2017 son poco más de 7 millones 355 mil trabajadores reciben como ingreso hasta 1 un salario mínimo mensual, lo que equivale a $2,401.20 pesos,[8][9] bajo el supuesto de que al laborar los 365 días del año recibirían un aguinaldo equivalente a lo que va entre $1,200.50[10] pesos y los $1,608.00 pesos.[11]

Cuánto reciben de aguinaldo la clase política por legislar más pobreza y desigualdad en México

El secretario ejecutivo del Instituto Nacional Electoral, el Lic. Edmundo Jacobo Molina de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2017 estipula que recibía como mínimo el sueldo base de $145 mil 108 pesos mensuales; de igual modo, en el documento se menciona que como aguinaldo o gratificación de fin de año el Secretario recibiría $469 mil pesos, cantidad calculada considerando como mínimo 40 días del sueldo tabular.

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, el Dr. Lorenzo Cordoba Vianello, con base en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal de 2017 recibiría como mínimo el sueldo base de $145 mil 108 pesos mensuales, además se menciona en el documento que como aguinaldo o gratificación de fin de año recibiría $537 mil pesos, cantidad calculada considerando como mínimo 40 días del sueldo tabular.

El Presidente de la República mexicana, el Lic. Enrique Peña Nieto, de acuerdo con lo publicado en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio Fiscal 2018 mantiene un salario mensual de $148,861 pesos; goza de una prima vacacional (que aumenta cada año durante el sexenio) de $14,007 pesos; una gratificación de fin de año por $340,822 pesos, y finalmente recibe de aguinaldo el monto de $82,806 pesos.

En estos tres ejemplos, se comprueba que es en la clase política en donde se concentran los rasgos más absurdos del carácter selectivo y discriminatorio que despliega el Estado mexicano, tal como lo podemos ver en el siguiente cuadro:

A manera de conclusión

El tema de la explotación y despojo nos invita a reflexionar sobre el fondo de la problemática que hoy vivimos millones de trabajadores en el mundo.

El capitalismo requiere recentrar el papel de la fuerza de trabajo asalariada como productora de valor y de plusvalor sobre la base de la reconfiguración hacia la agudización de la superexplotación y precarización del trabajo, esto con la instrumentación de estrategias encaminadas hacia el despojo de las conquistas de la clase trabajadora.

Por lo anterior afirmamos que frente a lógica de la explotación, el despojo y la propagación de la miseria, no es posible plantear una salida únicamente distributiva o de administración de la pobreza. Es decir, el problema que hoy enfrenta el capitalismo no es de política económica, sino de economía política; pervivimos en un patrón de acumulación que se fortalece al volver más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Por ese motivo es que también afirmamos que el capitalismo se direcciona sobre una guerra no sólo contra los trabajadores sino contra la sociedad y la vida en general. No será arriba con políticas de corte neokeynesiano que se resuelvan todas estas problemáticas, dado que no es un problema coyuntural, la situación es de orden estructural. Por lo que, siendo realistas, sólo nos queda ser anticapitalistas.



Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) | Revista Palabras Pendientes # 13 Nuestros Derechos en Disputa - Mosaico de la lucha de clases en México | Julio 2018


[1] Ley Federal del Trabajo. Las citas que en adelante se hacen de la LFT fueron extraidas de esta misma fuente.
[2] Ídem
[3] El cálculo del desempleo considera a los trabajadores desocupados y disponibles en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, al tercer trimestre del 2017.
[4] Reporte de investigación 129. Empleo y desempleo. Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM. Diciembre del 2017.
[5] Ídem op cit 1.
[6] Ídem op cit 1.
[7] Ídem op cit 1.
[8] El salario mínimo por día a partir del 1 de enero del 2017, Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI).
[9] Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI).
[10] El cálculo se establece tomando en cuenta 15 días de salario mínimo.
[11] El cálculo se establece tomando en cuenta 20 días de salario mínimo.


Artículos de este número:

BONO SOLIDARIO E INFORMATIVO | Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía

Palabras Pendientes | Serie Espejos de Resistencia y Rebeldía [2017 - 2018]

Los números que integrarán esta Serie "Espejos de Resistencia y Rebeldía" tienen el propósito principal de difundir y apoyar las luchas que se articulan y organizan en el Congreso Nacional Indígena. Son "bono solidario" ya que pretenden aportar un apoyo económico a las comunidades en cuestión, y son informativos porque intentan dar un panorama general mínimo de lo que sus procesos representan. La presente serie se enmarca en el paso a la ofensiva que los pueblos han comenzado y busca aportar, respetuosamente, a los pasos que decidan dar en este año 2017. Significa poner, si de algo sirve, la experiencia organizativa que la revista Palabras Pendientes ha representado al servicio de nuestros pueblos.