Radios Comunitarias

Por Radio Ñomndaa | http://lapalabradelagua.espora.org/
Texto publicado en la Revista Palabras Pendientes | "Comunicación y Organización Contra el Capital" número 12, Año 12, Noviembre 2016


En nuestro país, México, principalmente en Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Michoacán, Guerrero, Ciudad de México, entre otros lugares, existe un número indeterminado de estaciones de radio que no se clasifican como radios comerciales ni gubernamentales; éstas en general son emisoras que transmiten en la Frecuencia Modulada (FM) con una cobertura local o regional y las que están en condiciones suben su señal a la Internet. En los intentos por caracterizarlas se han creado nombres como Radios Piratas, Radios Populares, Radios Libres, Radios Ciudadanas, Radios Comunitarias, entre otros adjetivos. Sin la intención de excluir ni descalificar, mucho menos definir cómo deben de ser, en este artículo vamos a comentar algunos aspectos de cómo entendemos, a partir de la experiencia de la Radio Ñomndaa, lo que es una Radio Comunitaria, su finalidad, su contexto, su funcionamiento, sus retos, sus luchas.

Del Pueblo para el Pueblo

En los últimos veinte años, con el levantamiento zapatista, la palabra de los pueblos se ha escuchado más fuerte, inclusive más allá de las fronteras. Muchas Radios Comunitarias han nacido con la intención de compartir esa palabra que los poderosos han perseguido y despreciado: la de los pueblos originarios.

Remitiéndonos al significado del adjetivo Comunitaria (aunque también reconociendo la existencia de otras comunidades como la Universitaria por ejemplo), entendemos que proviene de una Comunidad, en este caso de un Pueblo Originario (indígena). La Radio Comunitaria nace de la necesidad de comunicación, coordinación y organización de la propia comunidad, quizás no de toda, pero sí de una parte que la hace suya, que adopta y adapta la radio como una herramienta más de su lucha. A una Radio Comunitaria la sostiene la propia comunidad con sus propios medios, es independiente del mal gobierno, de los partidos políticos y de las empresas capitalistas. En la mayoría de los casos no cuenta con el permiso del mal gobierno, pero sí del respaldo de las comunidades que se identifican y se aglutinan en torno a ella, pues pertenecen a un mismo pueblo o cultura, a un mismo territorio, a una misma lengua y en muchos casos comparten las mismas luchas históricas.

En general las radios comunitarias funcionan con base en Asambleas, en donde se nombra un Comité Coordinador, o una figura similar, para cuidar su caminar; también se integran varias Comisiones para algunas tareas operativas concretas, por ejemplo Comisión Técnica, Comisión de Producción, de Transmisión, etc. Algo fundamental para hacer posible su existencia es la organización de las comunidades para su defensa, en ese sentido los Comités de Base son fundamentales.

Sin duda una comunidad que se organiza para poner su propio medio de comunicación, en su propia lengua, haciendo resurgir esa palabra que el invasor y los opresores han querido aniquilar por muchos años, representa una paso más en la lucha por el ejercicio pleno de los derechos colectivos de los pueblos, pero también una afrenta muy grande para el poder establecido, por esa razón, las Radios Comunitarias han surgido precisamente en un contexto de lucha, coordinación y acompañamiento de las comunidades indígenas. La existencia de Radios Comunitarias posibilitan la articulación y coordinación de las comunidades, lo que en teoría, las fortalecería en muchos sentidos y además llevaría su palabra más lejos. En este proceso de articulación se cuenta con varios intentos por conformar frentes, redes, coordinación o articulación de radios, que sin duda no es una tarea simple, ya que se requiere de tecnología, recursos humanos, económicos y sobre todo de acuerdos políticos y bases operativas mínimas.

Las comunidades que participamos en el Congreso Nacional Indígena (CNI) ya contamos con acuerdos para fortalecer nuestras relaciones, por eso nuestra articulación como red es fundamental, en este sentido las Radios Comunitarias pueden jugar un papel muy importante, sin embargo, existen varios retos que enfrentamos debido a las distancias geográficas entre nuestros pueblos y comunidades, además, en las comunidades indígenas es donde mayor carencias hay de los servicios básicos, en muchas comunidades la energía eléctrica es inestable, se carece de servicio de telefonía estable, elementos fundamentales para hacer posible el enlace.

En términos jurídicos, aunque contamos con un instrumento político importante en el cual nos cobijamos: Los Acuerdos de San Andrés, además de otros instrumentos en donde se reconoce nuestro derecho como Pueblos Indígenas a tener y operar nuestros propios medios de comunicación, como también lo establece el Artículo 2 de la Constitución Mexicana, hace falta mejorar nuestra organización pues, pese a que esos instrumentos existen, hasta la fecha sigue sin garantizarse el pleno ejercicio de este derecho.

La palabra de los de abajo y el comercio de los arriba

En las emisiones cotidianas de las radios comunitarias se escucha la palabra de la gente común, en las comunidades que han logrado resistir la extinción de sus idiomas, las emisiones se hacen en su lengua materna, ahí cualquier persona de la comunidad puede llegar a la cabina de transmisión a contar una leyenda del pueblo, a remembrar la historia de resistencia de la comunidad, a impulsar el trabajo colectivo, a solicitar una canción tradicional, a platicar de la siembra del maíz nativo, de la medicina tradicional, del trabajo de telar de cintura, etc.

En sus micrófonos se denuncia el despojo del territorio realizado por las empresas mineras o madereras, las violaciones de los derechos humanos y laborales que sufren los migrantes, las presiones y cooptaciones que hacen los partidos políticos para conseguir votos, las obras inconclusas por parte de empresas y autoridades del mal gobierno; en las frecuencias comunitarias se expresa solidaridad para los presos políticos y se exige su libertad, se exige reconocimiento y respeto a los derechos colectivos, se acompaña la lucha por la defensa del territorio.

Sin duda, es un logro importante que en las emisiones de las Radios Comunitarias se pueda escuchar la voz de la gente “común”, platicando en su propia lengua. Esto es algo muy fuerte porque en muchas comunidades indígenas durante muchos años se ha escuchado el mensaje del poder, la palabra siempre era en español, platicando gente de la ciudad capital, gente “importante” con muchos estudios, no cualquiera, por eso cuando las comunidades se organizan y crean sus propios medios renace también su palabra: la palabra perseguida, la palabra despreciada, la palabra que se pronuncia diferente, la palabra que nombra al mundo de otra manera, la palabra del agua, la palabra de la lluvia, la palabra de los hombres y mujeres del maíz, la palabra de los pueblos originarios.

Todo esto se puede hacer porque en una radio comunitaria la programación se define a partir de los intereses y de las posibilidades de la propia comunidad, sin embargo hay que reconocer que algunas Radios Comunitarias que han obtenido su permiso de transmisión tienen que seguir ciertos lineamientos marcados por el mal gobierno.

En este tema no podemos ahondar porque carecemos de la información precisa, sin embargo, sabemos que la obtención de los permisos está condicionada al cumplimiento de ciertos acuerdos. El tema de los permisos de transmisión para las Radios Comunitarias, para nosotros tiene que ver con el pleno reconocimiento de los derechos colectivos de los pueblos indígenas, mientras el Estado no reconozca a los pueblos como sujetos de derechos, seguirá otorgando permisos a las Asociaciones Civiles y no a los pueblos o comunidades indígenas.

En una sociedad integrada al sistema capitalista, en la que los de arriba viven a expensas del sudor de los de abajo, la radio comercial no puede dejar de asumir otra función que la de ser un instrumento de control social, de manipulación y de adoctrinamiento a favor de los intereses de los explotadores. En una radio comercial, la voz del locutor está modificada o modulada para tener ciertos efectos sobre los radioescuchas, prevalece la música comercial o de moda, hay programas que abordan la vida privada de algún estrella de la televisión, en los noticieros prevalece el punto de vista de los líderes de los partidos, las organizaciones empresariales y los gobernantes en turno, todo está ahí para manipular nuestra conciencia, nuestros sentidos.

En una radio comunitaria no hay empleados ni patrones, todos damos nuestro servicio a la comunidad. En una radio comercial se promueve el comercio voraz, la venta de productos transnacionales, en cambio en la radio comunitaria se anuncia la venta del pozole, la faena para el mantenimiento del sistema de agua potable de la comunidad, etc.

En las Radios Comunitarias el trabajo colectivo es su soporte porque está destinada a un bien común. El trabajo colectivo se convierte a la vez en un espacio de enseñanza, aprendizaje y práctica, no sólo de los conocimientos técnicos, sino sobre todo, del aprendizaje de las relaciones de colaboración y de ayuda mutua basadas en la fraternidad. Esto quiere decir que los miembros y colaboradores de las Radios Comunitarias, asumen el papel de organizadores y educadores, que poseen no sólo una conciencia clara de la lucha, sino también fuertes sentimientos humanitarios.

En este sentido, las Radios Comunitarias son esencialmente herramientas de lucha y cohesión social de las comunidades, en cambio las Radios Comerciales o del Gobierno son instrumentos de control y manipulación social en manos de empresarios.

Comunicar y Resistir

Una Radio Comunitaria además de desarrollar los trabajos propios de comunicación, debe tener una organización capaz de resistir las embestidas del mal gobierno, empresarios, partidos políticos, caciques y organizaciones criminales que sienten amenazados sus intereses a causa del trabajo e información que se trasmite a través de la Radio Comunitaria. De parte del gobierno hay visitas de inspección, demandas penales por el uso del espectro radioeléctrico, hostigamiento por parte del ejército y operativos policiacos para desmantelarlas; éstas son las principales acciones que provienen de las propias instancias del gobierno que paradójicamente están sustentadas en las leyes y reglamentos constitucionales que evitan que los pueblos ejerzamos nuestros derechos colectivos. Los empresarios ejercen presión en las instancias del gobierno para que cierren las Radios Comunitarias, con su poder económico y político influyen para que en la legislación correspondiente no se reconozca la existencia de las Radios Comunitarias, y en sus medios masivos desinforman y descalifican nuestro trabajo.

Los líderes de partidos políticos al no contar con espacios para su campaña electoral o de afiliación, buscan infiltrarse en la emisión mediante algún programa sobre “el desarrollo comunitario”, con lo cual pretenden proyectarse; constantemente diseminan chismes con la finalidad de que la comunidad dude del propósito y funcionamiento de las Radios Comunitarias, es frecuente la diseminación de chismes en torno a las fuentes de financiamiento y al uso de los escasos recursos que logran obtener las Radios Comunitarias.

El hostigamiento y agresiones de Caciques, que son personas que ostentan el poder y el control económico y político local es quizás la agresión más inmediata y desgastante, ya que es continua y directa y sus métodos son más violentos, incluyen sabotaje al equipo, agresiones físicas a comunicadores comunitarios, llamadas “anónimas” a la cabina de transmisión para tratar de callar alguna denuncia ciudadana, con esto buscan inhibir la participación, ya que no todas las personas están decididas a enfrentarse directamente a esos poderes.

Un problema no resuelto por la mayoría de las Radios Comunitarias es la falta de capacitación técnica y del equipo necesario para su mantenimiento y reparación, esta situación hace que se queden días o meses sin transmisión. La carencia económica es otro reto, ya que se tienen que realizar diferentes actividades, como rifas, bailes, venta de playeras, etc., para recabar los recursos necesarios para el pago de energía eléctrica, principalmente; el servicio de teléfono e internet y el mantenimiento del equipo de transmisión.

Sin duda, una Radio Comunitaria se distingue porque tiene una concepción diferente del quehacer radiofónico, esto debe de reflejarse en su programación cotidiana, aspecto que también se convierte en un desafío. Una Radio Comunitaria debe sonar diferente, sus sonidos están más relacionados con los sonidos de la comunidad, de la región. Esto es un reto porque las personas que dan su servicio llegan con una idea ya concebida de lo que es una radio, influenciadas por los medios masivos, frecuentemente se quieren repetir esos mismos esquemas en el estilo de locución y la programación musical por ejemplo.

Otra cuestión importante que enfrentan las Radios Comunitarias es el mantenimiento de un proceso organizado de aprendizaje y capacitación continua para los jóvenes y grandes, que se suman como voluntarios y que dan su servicio en las transmisiones cotidianas.

Radio Comunitaria para toda la humanidad

A pesar de que las Radios Comunitarias nacen de las necesidades particulares de las comunidades por organizarse en sus luchas por la defensa del territorio, los derechos colectivos, y en contra del despojo, por un mundo con justicia y dignidad, estas luchas son también compartidas por muchas personas alrededor del mundo, es ahí donde las Radios Comunitarias encuentran el respaldo político y moral, es decir, en las organizaciones sociales, colectivos culturales, organizaciones independientes de defensa de los derechos humanos y personas solidarias que no son de la comunidad. Este apoyo se limita a acompañar el trabajo de las Radios Comunitarias, respetando siempre las decisiones internas, algunos tienen la posibilidad de compartir algún conocimiento o de resolver algún problema técnico, otros realizan donación de algún equipo, otros más aportan de manera esporádica con algún apoyo económico, otros realizan visitas de observación de los Derechos Humanos, otros dan difusión a los trabajos de las Radios Comunitarias, otros más realizan talleres, algunos asumen la defensa jurídica ante la criminalización de la lucha social; así, las personas y organizaciones que se acercan a las Radios Comunitarias generan una relación de solidaridad en la lucha, aunque no siempre ha sido así pues en ocasiones surgen contradicciones cuando el apoyo externo pretende tomar decisiones que corresponden a la Asamblea o al Comité o cuando se crea una dependencia en algún aspecto fundamental del funcionamiento de la emisora, por eso es fundamental el ejercicio de la autonomía que hoy en día es nuestro principal desafío.

Una radio comunitaria debe ser un medio en donde se pueda escuchar la voz de lucha por la vida digna, sin distingo de fronteras de ningún tipo. Una Radio Comunitaria, sin importar el lugar desde donde transmita, representa un bastión de dignidad humana en la lucha por un mundo mejor, por lo mismo, necesita de la solidaridad de todas y todos para seguir adelante.

En el caso de la Radio Ñomndaa, que inició transmisiones desde el año 2004 en el marco de la lucha por el respeto y funcionamiento de las Autoridades Tradicionales en Ndaatyuaa Suljaa’, Costa Chica de Guerrero, tuvimos que apagar el transmisor durante dos años entre 2013 y 2015 por problemas técnicos. Sin embargo, gracias a la organización comunitaria y al apoyo solidario de muchos colectivos y personas con quienes compartimos la lucha por la liberación de nuestros pueblos, el pasado 3 de abril de 2016 pudimos reiniciar formalmente las transmisiones regulares de nuestra Radio Comunitaria.

Aquel día declaramos públicamente que la libre circulación de La Palabra del Agua a través de la frecuencia modulada, no está en venta, no es objeto de negocio y tampoco está sujeta a las regulaciones corruptas, mañosas, falsas y discriminatorias impuestas por el Estado mexicano y el capital. Reivindicamos el pleno ejercicio de los Acuerdos de San Andrés y la libre determinación de nuestro pueblo Nn’anncue Ñomndaa, por eso seguimos organizados para tener nuestro propio medio de comunicación y hacer que la radio sirva como una herramienta para la organización comunitaria y el cuidado de nuestros pueblos y territorio, así como para el fortalecimiento de nuestra lengua.